Modositas

Agosto suena a vacaciones. De mil maneras: las hay en el campo y las hay en la playa. Es común evocar el entorno marítimo cada vez que hablamos de tiempo de verano. Y en cuanto nos ponemos a planificar nuestro tiempo en la costa no sólo pensamos en protectores solares. También pensamos en maletas llenas de trajes de baño para disfrutar de la arena, del barco o de lo que tercie.

Si lo nuestro es la playa, aquí va alguna recomendación para nuestro momento salado.

Este año echaremos mano de la camisa blanca, de manga remangada al codo como prenda estrella para bajar a la playa. Y bajo ella, un traje de baño entero: un bañador. Nuestros complejillos están de enhorabuena porque no hace falta ir enseñando más de lo que nos apetece. El bañador es tendencia. Los tenemos en corte halter, palabra de honor, de tirantes, con la espalda descubierta, cruzados, lisos, estampados… mil opciones. Acompañamos el conjunto de un cesto de rafia con aire retro y nos protegemos del sol con una gorra de algodón o con una pamela de paja. Sin olvidarnos de las gafas de sol y de las alpargatas planas de esparto que además de ser un calzado natural y muy cómodo, lo tenemos disponible en montones de colores. Como para cambiar cada día.

Y así a dejar que las horas pasen lentamente, mientras disfrutamos de los mejores momentos de la playa. Como los baños a última hora.

Seguid tan guapas.

No se te ocurra: sé crítica. Si vas a tomar el sol en la terraza de tu casa no pasa nada, puedes hacer lo que te dé la gana. Pero si vas a un sitio público, el decoro manda. Seamos realistas: no todos los cuerpos pueden entrar en un minibikinitanga. Y el “a mí no me importa que me miren” no vale. No es cuestión de ser o no gente sin complejos (que eso me parece muy bien, hay que quererse mucho), es cuestión de mesura. ¿O irías desnuda por la calle? Pues la playa es como la calle: pública.
Los triquinis se resisten a irse, a mí personalmente no me gustan. Si te decides por uno, sólo son aptos para chicas delgadas o con siluetas esbeltas bien dibujadas. En contra de lo que se piensa, no esconden nada. Es más, lo evidencian todo.
Una buena depilación es recomendable para la playa. Más que nada porque te sentirás más cómoda.
Arreglarse los pies es elemental. Con la arena, los pies sufren y necesitan muchos más cuidados. Aplícate una hidratante cada día y hazte de manera regular la pedicura, aunque sea casera.
Cuando te compres el traje de baño, busca el que se adapte a ti, que no tengas que adaptarte luego tú a él. Es decir, si no te gusta que te deje marcas en el escote, busca un bandeau. Más que nada para que luego no tengas que hacer extrañas ecuaciones para que no se te queden las marcas.

Lo encontrarás en: la camisa es de Oysho. El traje de baño de la derecha, de Andrés Sardá.

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