Entre arias y bambalinas

Seguramente a muchas de vosotras os pase como a mí, y os emocione el Nessum dorma de Turandot o Una furtiva lacrima de L’elisir d’amore. O la danza. O el maravilloso y mágico mundo del teatro, desde el más clásico de Don Juan Tenorio o Hamlet hasta el estupendo teatro negro de Praga. Las artes escénicas en general. Capaces de transportarnos a otra dimensión en vivo y en directo, en tres dimensiones y desde una butaca de cualquier teatro.

Está claro que existen rangos. Y que no es lo mismo acudir al Festival Mozart de la ópera de A Coruña que al concierto de año nuevo en Viena. También es cierto que saber cómo irán vestidas las mujeres asistentes es prácticamente imposible. Así que, como siempre que nos encontremos ante una situación que no dominamos, actuaremos con prudencia. De este modo, será muy difícil “dar el cante”, nunca mejor dicho.

Por lo tanto, si os atrevéis a acudir al Teatro de la Maestranza de Sevilla (con una estupenda temporada) o decidís pasearos entre las butacas del Liceo de Barcelona, he aquí las claves para salir airosa de una noche de ópera, danza, concierto de música clásica o teatro.

Lo más apropiado es buscar un chic elegante. No nos convertiremos en arbolitos de Navidad, con todas nuestras pieles, joyas y tacones, pero sí buscaremos una elegancia suave que precisamente por su discreción, nos haga resaltar. Para ello, el negro será nuestro mejor aliado.

Propongo un top en punto fino, escotado (hoy sí queridas, hoy podemos escotarnos), con una lazada en la cintura. En manga corta porque por regla general, suele hacer calor dentro de los teatros. Lo acompañaremos de un pantalón masculino en viscosa, con movimiento. Y en los pies, unos zapatos bicolor, peep toe. Os recomendaría un poquito de sufrimiento y que no lleváseis ningún tipo de calcetín, con el pie desnudo. Es muy sexy.

Un bolsito joya, preferentemente negro. Los complementos ideales son unos pendientes grandes, negros como los de Bimba&Lola; y como colofón, un gran pañuelo de seda con estampado geométrico como los de Anna Pianura. Lo doblarás en pico y anudarás sólo una vez en un lateral de tu cuello, para que los picos caigan ladeados. Una vez que te quites el abrigo, también podrás deshacerte de él, para que luzca mucho más el escote desnudo (sin collares ni colgantes).

Si se trata de una obra de teatro o un musical, podéis utilizar el “look maleta” de la entrada de ayer: camiseta en escote V con pantalón masculino negro y tacón. En la mano, pondría una cartera de ante gris con lazada como las de Jaime Mascaró. Y en lugar de un abrigo, una capita. Más informal.

Con esto, podréis llorar, reiros a carcajadas y en definitiva, pasarlo de maravilla. Porque solamente tendréis que preocuparos del espectáculo. Vosotras, ya estáis perfectas.

No se te ocurra: ponerte un wonderbra o cualquier sujetador que termine por bra. Que llevemos escotazo no significa que tengamos que levantar nuestro canalillo más allá de nuestro mentón. Insinuar siempre es más elegante. Y si no tenéis mucho pecho, pues alegraos. No pasa nada. Es perfecto. Si sois de las que tenéis mucho, no abuséis de los escotes. Cuando decidáis llevarlos, es cuestión de elegir un sujetador adecuado. Siempre que se vea algo natural y no excesivo, se verá elegante.
Aplaudir a todas horas. Y menos en la ópera o en los conciertos de música clásica. Se aplaude en su momento. Salvo que sea un espectáculo de flamenco, no silbéis ni gritéis. Es un teatro, no un estadio.
En el descanso, salir con la cajetilla de tabaco en la mano. Para eso tenemos el bolso.

Lo encontrarás en: el top es de Purificación García. Los zapatos, de Zara.

Seguid tan guapas…

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