Cuestión de frío… o de escrúpulos


En una de las primeras entradas os comentaba la importancia de disponer de un buen fondo de armario. Un armario estudiado nos permite unas mañanas más tranquilas sin interminables horas plantada ante sus puertas abiertas, y sobre todo, cuida de nuestra tarjeta de crédito. Sería genial disponer de un presupuesto lo suficientemente amplio como para llenar nuestras perchas de pequeñas joyas variadas. Pero si no es el caso, lo que recomiendo es un buen fondo de armario y una cuidada colección de complementos. Son capaces de convertir un look básico es un look propio, individual. Con nuestra personalidad, y en definitiva, nuestro estilo.

Desde hace algunos inviernos vivimos con la cálida compañía del guante, que este invierno ha abandonado su timidez y se ha convertido en un protagonista indiscutible del mundo accesorio. Personalmente, adoro los guantes. Poseen ese punto entre el misterio y la elegancia que nos hacen llamativos a ojos de los demás. Entre el frío y el escrúpulo de tocar. Los llevan los buenos y los malos. Los usan los ladrones y asesinos para no dejar huella. Era un privilegio clerical y denotaba nobleza. Y nadie olvida la maravillosa escena llena de sensualidad de Rita Hayworth en Gilda, mientras desnudaba su brazo. Elegir los guantes adecuados a cada estilismo y en cada ocasión nos hará inolvidables, sofisticadas, sumamente femeninas. Veamos, pues, las claves de cómo llevar unos guantes con estilo.

Existen diferentes tipos de guante en función de su largo o de su tejido. Analizaremos los más habituales:

  • el guante corto o mini. Es el más coqueto de todos, principalmente el de piel. Si los eliges en piel, quedarán fenomenal con un trench, para ir a trabajar, por ejemplo. También como complemento ideal si te vas de fiesta, con un vestido de manga corta, para no quitárselos en toda la noche. Son ideales en gris o en colores flúor como el morado. Esta opción es genial para romper un total look negro. El guate corto en piel también me encanta con un vestido palabra de honor, para darle un aire lolita, muy ingenuo y juguetón. Existen las versiones en punto, maravillosas para una parka de plumas o nuestro anorak estilo bomber.
  • el guante medio o midi. Un término medio. Una especie de “manga francesa” del guante. Si los lleváis de piel, tenéis que dejarlos levemente arrugados a la altura de la muñeca. Son el complemento ideal de un vestido sin mangas, de un abrigo manga francesa o una capita. Si los lleváis de fiesta, os recomiendo unos bicolor con un vestido sin mangas. Para el día a día, me encantan sobre un jersey de manga larga y un abrigo manga francesa. La versión en punto es perfecta con un vestido de seda, como contrapunto.
  • el guante maxi o XXL. El más largo. El colmo de la sensualidad. Rematan un look con aire de diva total. Los de ante negros son maravillosos. Es fundamental que cubran el codo, no pueden quedarse a medio camino. Altamente recomendables para fiestas muy nocturnas por ese aire elegante del que dotan. Me encantan con vestidos palabra de honor y estolas de piel. Y si váis de largo, se permite (en esta ocasión, y sólo en esta ocasión) un brazalete sobre el guante, que en este caso será de piel. Para desmitificarlos y encajarlos en el día a día, quedan estupendamente con abrigos de manga corta. Serán entonces en piel e incluso del color del estilismo que hayamos elegido. Y con unos labios rojos, mate… mataréis sin tocar. Con escrúpulo extremo.

En general, jugad. Jugad mucho con el guante. Porque esta pieza tan pequeña puede transformaros en lindas señoritas (recordad a Grace Kelly) o en damas trágicas, fatales e indomables. Sólo tenéis que decidir quién queréis ser hoy.

No se te ocurra: llevar esos guantes tipo nieve, de manos-robocop con tan poco glamour. A no ser, claro está, que estéis en Sierra Nevada disfrutando de un maravilloso día de sky.
Llevar las manos sin arreglar (ya que van cubiertas…) Pues no. Nunca se sabe cuándo habrá que quitárselos. Y la situación puede ser igual de bochornosa que con la ropa interior.
En el caso del guante XXL, queremos llevar un brazalete y como no tenemos otro, nos ponemos uno de los chinos o similar. Si no tenemos acceso a las joyas de la corona, es mejor no ponerle nada antes que colocarle una cutrez que a la legua se ve que es mala. A no ser que estemos en carnaval y de parodia.
Si vas a estar todo el día enguantada, quítate los anillos. No es demasiado vistoso adivinar bultitos en los dedos a modo de cuello de avestruz tragando todo tipo de objetos.
Fundamental: saber calzarlos. Ni exageres, ni te muevas a cámara lenta como si protagonizaras un sketch, ni tampoco te los pongas o quites como si fueran un calcetín.
Prohibido totalmente esos de rejilla en color crudo (en realidad, en ningún color, pero es que en crudo me recuerdan al miriñaque). Tampoco los de lycra. La lycra sólo es para los bikinis y Grease.
Y si quieres experimentar, entonces atrévete con los de látex. O los extra cortos que sólo cubren hasta los nudillos. Pero reservados para looks muy atrevidos y con mucha personalidad.

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Seguid tan guapas.

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