Con la maleta a vueltas


Es más que cierto que la parte menos graciosa de viajar reside en hacer la maleta. Es el horror con mayúsculas, con h. Que sólo de pensar en la letra h entra miedo. Pero también es cierto que sin maleta o peor aún, con una maleta mal planificada, podemos convertir un fin de semana de ensueño en un fin de semana de pesadilla protagonizada por una réplica de nuestro armario convertido en maleta persiguiéndonos y asustándonos con su terrible “¿qué me pongo?”. Pensad que un equipaje bien preparado nos evitará tener que pensar en modelitos varios a lo largo del fin de semana. Así que, por votación popular, el tema de hoy lunes será el de cómo preparar una maleta efectiva para una escapada de fin de semana a una ciudad en la que sea invierno. No se puede decir más claro.

Más que nunca tendremos que ser realistas sobre las posibilidades que nos brinda nuestro armario. Y no recargar más de lo necesario nuestra maleta. Lo ideal es viajar con equipaje de mano (no seáis alarmistas, que sólo os váis dos días). Bien por comodidad en nuestro maletero. Bien por seguridad al volar, o para no pagar la facturación como sucede ya en algunas compañías aéreas.

El proceso perfecto consiste en anotar cuántos días y noches permaneceremos en nuestro destino. Si nos vamos de fin de semana, estaremos dos noches y tres días. Traducido: tres conjuntos para el día, uno para una noche de juerga y otro para una noche de cena-copa-toma de contacto-acabo de llegar. Hay que añadir también la particularidad de que la ropa de día tendrá que ser cómoda (caminaremos mucho), abrigará (estamos en invierno) y será lo suficientemente versátil como para combinarla entre sí y con opciones de noche.

Lo primero que debemos eliminar de nuestra maleta es un exceso de calzado. Practicidad ante todo. Y no me lloréis porque sé de lo que hablo. Y también tengo una colección de zapatos cercana a la de Mariah Carey. Pero no, los zapatos y botas ocupan demasiado espacio. Y repito: sólo estaremos fuera un par de días.

Lo mismo con la ropa interior. Contad los días que váis. Y sobre todo, revisad la ropa que lleváis y meted solamente lo adecuado. Si sólo lleváis camisas blancas, no llenéis la maleta de sujetadores negros… no tiene sentido. Y con lo accesorios sucede lo mismo: no metáis cincuenta mil collares y pendientes. Sólo los que combinen.

Dicho esto, vamos a lo complicado: el contenido de nuestra maleta.

Encima de la cama colocaréis lo siguiente:

  • un chaquetón o abrigo capa. También es una opción interesante para ciudades frías y lluviosas del estilo París, un chaquetón de piel con pelo por dentro. Para ciudades realmente frías, como Nueva York, una parka de plumas, de color negro, como las Peuterey.
  • un pantalón masculino de color negro
  • un pantalón pitillo o vaquero pitillo
  • un jersey de cuello vuelto negro o gris
  • un jersey de cuello vuelto azul klein, morado, berenjena, rojo… del color que os guste
  • un top en punto de seda de color gris, color maquillaje o piedra. Escote en V como el que tenéis en la fotografía superior
  • una blusa blanca
  • un jersey gris de manga corta como la combinación que tenéis en la parte superior
  • un vestido de paillettes. O un kimono, que a mí particularmente me encantan

  • unas botas altas, sin tacón, estilo amazona
  • unos zapatos de tacón neutros, que combinen con lo que tenemos hasta ahora sobre la cama
  • una bufanda de lana, guantes, boina o borsalino
  • una cartera de mano, como la de la fotografía
  • un bolso bandolera, como los de Francesco Biasia en piel acolchada o los de Liu Jo

La ropa interior, ropa para dormir, el neceser y unas zapatillas planitas como las de Zara Home.

Con todo esto, haremos nuestras combinaciones:
1. De día:

  • Para salir de viaje, nos pondremos el chaquetón (o la opción elegida), con los pitillo, las botas amazona y el jersey de cuello vuelto negro. El bolso bandolera, bufanda y sombrero. Con esto, eliminaremos de ocupar espacio en la maleta: botas, bolso, abrigo, bufanda y sombrero. En cuanto a complementos: un collar largo.
  • Como opción 1 de paseo: El pantalón masculino negro, botas amazona (ocultas bajo el pantalón), abriguito, bolso bandolera, blusa blanca+jersey gris (como en la fotografía). Como complementos, podéis llevar un gran anillo (que no recomiendo sin son ciudades que exigen llevar las manos enfundadas en guantes). Los pendientes, discretitos.
  • Como opción 2 de paseo y vuelta a casa: Exactamente igual que en la ida, pero con el otro jersey de cuello vuelto. Jugad con un broche. Si el jersey es de color, puede quedar simpático.

2. De noche:

  • Seguramente, la primera noche sea más tranquila. Iréis a cenar y a lo sumo, tomar una copita. Así que la mejor opción es la del pantalón masculino con un top similar al superior. Cartera de mano y zapato de tacón. Si tenéis el pelo largo, recogido y sin pendientes. En un look muy desnudo. Podéis incluir unas pulseras anchas, metálicas. El abrigo sigue siendo maravilloso.
  • La opción noche más nocturna la salvaréis con un vestido de paillettes o con un kimono. Con medias opacas negras o sobre los pitillo. Zapato de tacón y de nuevo, cartera de mano. Por supuesto, el abrigo es genial. Incluso la bufanda de lana es estupenda. Si os morís de frío, el jersey de cuello vuelto bajo el vestido/kimono os puede salvar de una muerte por congelación.

Y ya está. Lista para cerrar sin tener que llamar a toda la familia, vecinos y amigos para que se sienten sobre ella. La maleta no sufre y vosotras viajáis tranquilas y preparadas para aprovechar al máximo cada día sin tener que perder el tiempo en pensar qué os pondréis. Perseguidas por la maldición de vuestro armario.

Pasadlo bien, arrasad las tiendas lo justo y ¡buen viaje!

No se te ocurra: meter toda tu colección bolsera. No va a servir de nada. Al final, la mejor opción es meter uno solo y de bandolera para que te deje libre las manos y poder hacer fotos, ir de compras, etc.
Como no te decides sobre qué ponerte, incluir un abanico completo de modelitos varios basados en la estrategia del “por si acaso” que nunca funciona. Si no te decides delante de todo tu armario, menos te decidirás lejos de él.
Llevar calzado nuevo o realmente molesto para caminar. En la desesperación del momento (odiando la ciudad) nos acabaremos comprando unas deportivas…
Si no quieres asustar a la gente con tu maletón de 90 kilos de peso, olvídate por un par de días de viajar con las planchas del pelo, el rizador de pestañas, el secador y los 50 cepillos alisadores-rizadores-extra no sé qué. Son dos días. Seguro que hay alguna alternativa. Tampoco carguéis vuestro neceser de tratamientos varios ni pinturas de guerra (lo justo, por favor, lo justo). No creo que os vayáis a exfoliar la piel o a haceros los pies. Esos deberes ya tienen que ir hechos de casa. Para lo inevitable, intentad haceros con frasquitos de viaje. Son más cómodos.
Comprar todo lo que veas sólo por el hecho de estar en otra ciudad. Antes de salir de viaje, analiza fríamente tu armario y piensa en qué puedes invertir. Cuidado con los caprichos… hay algunos que acaban saliendo caros porque nunca encuentran sitio en nuestro armario.

Lo encontrarás en: La blusa blanca y el jersey de manga corta son de Comptoir des Cotonniers. La cartera de mano es de Zara.

Seguid tan guapas.

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