¿Cómo me lo pongo?: Imaginación contenida

Podemos echarle imaginación a las cosas, darles la vuelta e incluso llegar a verlas de manera diferente a como son realmente. Pero cuando algo es evidente, no hay más vueltas que darle. Sucede exactamente igual con prendas que por sí mismas ya tienen poder suficiente y que apenas necesitan nada más para manifestarse como divinas. No son como los vestidos negros, que precisan de adornos varios para adquirir una u otra personalidad. Hablamos de vestidos especiales como éste de Begoña.

Un vestido sin mangas, corto y con un ligero evasé. Muy estampado. Y en ésta última está la clave para poder combinarlo con éxito: sabes que es muy estampado. Con ello, vamos a darle ideas a Begoña para lucirlo a la perfección:

  • Si lo queremos llevar para un día a día, tendremos que mitigar el problema del frío. Lo ideal es hacernos con una chaqueta de punto larga, de manga francesa holgada, en gris antracita. El trozo de brazo que queda descubierto lo arreglamos con unos guantes de piel de color granate. Medias tupidas también en gris antracita y bailarinas del verde del vestido. Un abrigo negro por encima y listo.
  • Para días de paseo: con un jersey de cuello vuelto negro, muy pegadito, medias tupidas y botas de charol planas rollo homenaje Twiggy. Un abrigo capa y el cabello suelto, lacio, con la raya al medio. O con calcetines a la rodilla en gris y zapato brogue o mocasines.
  • Si la idea es deslumbrar en una cena, busca unas medias verde oscuro y unos zapatos oxford de tacón, en ante. Lo ideal es que sean del mismo color que las medias (también vale el granate). El único complemento permitido será un brazalete. Y el más importante, un cabello muy muy cuidado.

La clave está en comprender al vestido. Entender que es el protagonista de esta película y que no podemos pasarnos buscando actores secundarios. Si sabemos que lo único que hay que hacer es apoyar al vestido con los complementos elegidos (muy comedidamente) no habrá límites.

Seguid tan guapas.

No se te ocurra: ponértelo con unas botas over-the-knee. El punto naïf sesentero del vestido no va nada con el rollo quasi-canalla de estas botas. Además, el evasé riñe bastante con las botas que sobrepasan la rodilla.
Las biker o cualquier cazadora de piel a la cintura. La única piel que admite es en abrigos con cinturón. Y si éstos tienen pelito (no peluche), mejor.
Chalecos de pelo… no termino de verlos con él. Me dan la impresión de un todo muy recargado.
Cuidado con los collares. Con mucha cautela y siempre piezas muy sencillas. Nada de gargantillas de perlas ni ñoñeces extrañas que nada tienen que ver con el aire del vestido.
Medias de plumeti, ni de cristal. Sólo de encaje si hay valor y voluntad para saber llevarlas con el estampado del vestido.
Olvidarte de la cabeza. Ahora con el frío, colócate una boina negra de paño o de punto. Pero con este vestido nada de pana ni borsalinos de cuadros.

Lo encontrarás en: el vestido es de Desigual.

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