¿Cómo me lo pongo?: De bodorris

Love is in the air. Hay tanto amor que la gente decide casarse haga el tiempo que haga. Como una boda en Castilla una fría mañana de febrero. Mª Eugenia es la invitada de esta boda que acabamos de dibujar y quiere hacerlo con este vestido. Se trata de una boda a la que quiere ir con mucho estilo pero sin riesgos. Quiere sentirse divina.

El vestido es corto, de seda y manga corta. Es estilo túnica ceñido con el cinturón y el fondo negro está dibujado en tonos eléctricos y ácidos. La boda es de mañana. Con ello, hay varias opciones:

  • El negro como protagonista: Si no quieres arriesgar, la combinación estándar reside en una media negra tupida con zapato de tacón de idéntico color. En el zapato podemos arriesgar y elegir una sandalia abotinada de tiras anchas pero también negra. Abrigo negro, cartera de mano joya con pedrería y un broche grande, vistoso, también de pedrería (que hay en Üterque, por ejemplo) en el abrigo.
  • Colorín, colorado: el fucsia es el otro color que manda en este vestido. Pero para no caer en un binomio fucsia-negro, tendremos que darle algo más de juego a este color. Así, llevaremos tanto las medias tupidas como los zapatos en fucsia. El resto será negro, de manera que las piernas y el calzado manden. Como complementos: la cartera de mano negra y los guantes mini, también en fucsia. En el cabello puedo llevar una diadema de tul (como las nuestras) en fucsia y negro colocada en bandeau.

· El momento del cambio: sustituye el cinturón del vestido por un fajín más ancho en verde lima o fucsia (según gustos). La media en este caso, será negra pero muy fina, y el zapato de ante negro o terciopelo negro. Cartera de mano larga, en negro. Guantes midi de piel en color fucsia o lima. Abrigo negro y tocado-sombrero de plumas negras con base fucsia como el TC18GRETA (en la fotografía) o en verde lima+negro, colocado casi en la frente, como si fuese un sombrero. Si el abrigo es estilo capa, de manga francesa y sin solapas, mucho mejor, para que el tocado, el cinturón fajín y los guantes midi destaquen sobre los demás.


La originalidad en momentos de elegancia exigida no reside en las mezclas y combinaciones extrañas, ni en los juegos arriesgados. Está simplemente en un saber llevar, en un complemento diferente (como un guante o un tocado) y sobre todo, en un ser tú misma. Siempre y por encima de todas las cosas.

Seguid tan guapas.No se te ocurra: por querer ir diferente empezar a meter elementos que no le van al vestido, como unas medias de plumeti o encaje.
Nada de zapatos planos de cordones. Es una boda.
Por mucho frío que haga, olvídate de los abrigos de pelo. Sólo si son en negro, de excelente calidad y nunca en modo cazadora.
Guantes de lana o de punto. Tampoco de rejilla. La piel por encima de todas las cosas.
Si se trata de una boda de etiqueta clásica, llamaremos la atención simplemente por la calidad de nuestros accesorios. Otra cosa es que queramos que hablen de nosotras… aunque sea mal.
Botas. Nada de nada. Las botas no caben con un vestido de estas características en un acto de esta tipología.
Un bolso de colgar, un shopping bag, que como dice la palabra (aunque se sepa muy poco inglés, todo el mundo sabe qué significa shopping) no vale para una boda. Si no, se llamaría wedding bag.
Tampoco bolsos de rafia ni nada que sea veraniego.
Bufandas de lana. Si necesitas abrigarte, busca un cuello de pelo, que los hay monísimos. Pero ese momento “remembering grandma” ni de broma.Lo encontrarás en: el vestido de Mª Eugenia es de Karen Millen. Los zapatos, de Mango. El tocado, de El Jardín de Lulaila. Más información en ventas@eljardindelulaila.es

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