¿Cómo me lo pongo?: Blanca y radiante

Así, así de blanca y radiante lucirá Bea el día de su boda. Parece que el tema sigue dando de sí. En este caso, para prestarle atención a la protagonista del evento: a la novia.

Bea cuenta que quiere una boda divertida. Para sintonizar con el ambiente que desea crear, ha elegido este vestido de inspiración bohemia. Lucirá el cabello suelto, largo. Sin embargo, el problema reside en los pendientes que elegir. Para situaciones similares, en las que la novia luzca un vestido palabra de honor con el cabello suelto y largo, los pendientes recomendados serían siempre alargados. Es decir, pendientes largos para estilizar el cuello y al mismo tiempo vestir el espacio libre entre cuello y escote (que al ser palabra de honor es muy amplio). Con todo, las posibilidades son variadas:

  1. La opción habitual: unos pendientes largos de oro blanco con brillantes. También es corriente ver la plata vieja con brillantes.
  2. La opción clásica: la perla. Es por excelencia la joya de la novia junto a los diamantes. Siempre en pendiente largo. Para hacerlo más original, podemos elegir unos pendientes que combinen perla blanca con perla rosa o negra. Montadas en oro blanco con diamantes harán el juego perfecto.
  3. La opción diferente: es la más atrevida. Si queremos marcar un punto de distinción, entonces nos podemos atrever con color en los pendientes o materiales diferentes, como las piedras semipreciosas, por ejemplo. PQ me lo merezco! diseñará una pieza en exclusiva para tu vestido en el que se mezclen cadenas de plata vieja, piedras facetadas y otras piezas tan sorprendentes como elegantes.

Aún con todo lo pequeñitos que son, es sumamente importante no olvidar la presencia de este complemento capaz de cerrar con armonía la belleza absoluta de una novia.

Besísimos.

No se te ocurra: pendientes cutrecillos de pacotilla y mercadillo. No te pases, no te pases que con lo que cuesta el vestido no importará euro más o menos en los complementos.
Pendientes aflamencados rollo Ferias de Andalucía. Nonono. Para este vestido definitivamente no.
Aros. En ninguna de sus versiones. Que no es la Juani la que se casa.
Oro amarillo. Oh-my-God.
Con ese peinado, nada de gargantillas y pulseras y varias. El pendiente es el único complemento permitido.
Pendientes demasiado grandes y aparatosos. Al llevar el velo tan pegado, corres el peligro de destrozarlo.
Guantes… no veo yo a Gilda muy bohemia.

Lo encontrarás en: el vestido de Bea es de Yolan Cris. Los pendientes de la derecha, de la colección Attrape moi… si tu m’aimes de Chaumet

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