Under my umbrella

Una de las situaciones más engorrosas que podemos vivir en verano es la de un día de lluvia. Es incómoda porque en esta estación la lluvia no suele ser sinónimo de frío, por lo que el esquema habitual de botas+plumífero no funciona. Durante la época estival acostumbramos a lucir sandalias y tirantes, así que una mañana de lluvia puede ser motivo de una larga reflexión ante el armario buscando la inspiración adecuada. Veamos, pues, una propuesta con la que sobrellevar los incómodos días de lluvia veraniega sin perder el estilo.

Lo fundamental es averiguar qué temperatura hace fuera. Con este dato presente será más fácil determinar el número de capas que nos iremos colocando. Cuando hablo de capas, hago referencia a chaquetitas de punto o camisetas de algodón y tirante fino.

Sin duda, el gran imprescindible en un día de lluvia es el trench. Si elegimos uno de corte clásico, en beig, con solapa, entallado y cinturón de piel; lo podremos combinar con un pantalón vaquero pitillo en denim oscuro y raya delantera, y una blusa corte baby doll, escote redondo, manga corta abullonada y de algodón con bordados en el tejido, de color crudo con ribetes en plata. En los pies, unas bailarinas de color gris como el modelo Lindsay de Pretty Ballerinas. El bolso no tiene por qué ir coordinado. Es más, es preferible combinar los cinturones con el calzado que no el bolso. Así que nos podemos decantar por un shopping bag en color crudo como los magníficos de Bottega&Veneta de esta temporada.

Los cierres maestros serán un foulard estrecho pasado un par de vueltas alrededor de nuestro cuello, de manera asimétrica; y un borsalino gris.

Por mucho que llueva y fuera esté lleno de charcos, no pierdas la compostura. Es verano, nos secaremos pronto. En los momentos difíciles sirven para ver quién tiene estilo natural y quién no.

Seguid tan guapas.

No se te ocurra: llevar sandalias si llueve a cántaros. Ya no sólo por higiene. También porque los zapatos se estropearán. Cuídalos y te durarán más.
Colocarte un borsalino de tweed del invierno. Lo dice ya la frase: del invierno. Déjalo hibernar (en este caso, una hibernación en verano) a gusto.
Ponerte unos pendientes grandes con un borsalino. Es un complemento muy masculino que tiene que mantener ese allure. No te lo cargues flamenquizándolo.
Las mezclas de collar más foulard. Y mucho menos si el foulard es estrecho y funciona un poco como una especie de collar de punto.
Gafas de sol en un día oscuro. Salvo casos de salud, en un día sin luz no hace falta llevarlas. El resto, ya es tema de manía.
Botas de invierno del estilo amazona en pleno verano. Están hibernando con el borsalino de tweed.

Lo encontrarás en: la blusa es de French Connection para Hameväki. El bolso, de Bimba&Lola.

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