El Ideario: Pañuelos

Los pañuelos y todas sus variantes por tamaño o tejido, son uno de los complementos más socorridos. Evitan el frío y le dan un poquito de gracia al conjunto. Pero también es cierto que hay que saber llevarlos. No tienen edad, pero sí necesitan de cierta pericia al ponérnoslos para que no se vean demasiado colocados. Como si se hubiesen caído ahí aunque llevemos horas delante del espejo jugando con ellos. Luisa tiene 65 años, mucho estilo, y ganas de aprender a ponérselos de manera diferente.

El modo básico consiste en llevarlos alrededor de cuello, con una punta cayendo a cada lado del mismo. Es informal, y queda muy bien con un pantalón de corte recto estilo chino + sandalias romanas + camiseta básica. El punto de color y estampado lo pondrá el foulard.

De la misma manera pero para arreglarnos algo más, si lo elegimos con detalles en las puntas. Pueden ser piedras, borlas o nudos. Genial con una falda de tabla delantera + blusa de manga francesa + cuñas de madera.

Si hace fresco, las pashminas son las ideales. Abrigan mucho más. Si nos cansamos de la manera más clásica, pues jugamos a la manta y nos las ponemos en modo capa. Sobre una blazer + camiseta de rayas + vaquero + mocasín, muy apta para esas noches de verano del norte.

Los vestidos negros tienen más vida con accesorios adecuados. Pueden ser collares o pueden ser pañuelos de seda. Si lo apretamos con un prendedor o un pañoletero cerca del cuello, suplirá a un collar.

Y si a los pañuelos de seda los vemos demasiado arreglados para un día a día, sólo es cuestión de llenarlo de nudos y convertirlo en una gargantilla. Así irá muy bien con un simple jersey de cuello a la caja + pantalón ancho + zapato de tacón.

Y todo al cuello. Porque tienen más vidas: en el cabello, de cinturón, como asa de un cesto de rafia, anudado a las asas de un bolso… y todas las que se nos ocurran.

Seguid tan guapas.

No se te ocurra: intentar ahorcarte con él. No lo aprietes en grado sumo, que no es necesario.
Recolocártelo. Llevarlo tan bien puestecito queda cursi y luce mucho menos.
Los pañuelos de seda también envejecen. Así que si el tejido está dañado, mejor dedica el pañuelo a cinturones o a la basura, directamente.
En la muñeca. En plan muñequera como que no lo veo.
Hacerte una lazada gigantesca en el frontal. Quizás en invierno, sí. Pero en verano, no.
Anudarlo en un muslo. Y que nadie mire raro. Eso se llevó, y mucho en los 80. Y en los 80 debe quedarse.

Lo encontrarás en: el primer pañuelo es de Marc Jacobs. El segundo, de Gucci. El tercero, de Bamford. Y los dos últimos de seda, de Brunnella Giannangeli.

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