
Su problema reside en encontrar prendas que no desentonen con el obligado chaleco y que además le permitan apartar ligeramente el uso de vaquero+camiseta. Es cierto que no conozco el corte y hechura de dicho chaleco. Pero aún con todo, vamos a hacer un intento.
- Con una falda de ligero corte lady y blusón de algodón, ceñido en la cadera con un cinturón.
- Con un vaquero ancho, sandalias de cuña y blusa amplia.
- Con pantalón pitillo y camisa XXL ceñida en la cintura con un fajín. Sandalias de suela de madera.
- Con un vestido largo, de aire hippy y sandalia plana.
- Con un vestido corte caftán, túnica, y sandalias planas en T.
El truco está en tratar al chaleco como un elemento más de nuestro estilismo. Y como esta temporada sigue con su presencia más que evidente, puede resultar de lo más sencillo.
Seguid tan guapas.
No se te ocurra: llevar pulseras grandes. Puede resultar más que incómodo para pasarse el día trabajando.
Pañuelos o foulard que se interpongan en tu libertad de movimiento.
Calzado incómodo o calzado demasiado alto que por ende no resulte cómodo. La cara de amargura que se te puede quedar no considero que sea apta como imagen ante el público.
Elegir prendas con volúmen y que vayan sin ceñir. Si el chaleco es pequeño no pasa nada, pero si es un chaleco amplio puede hacerte parecer un saco. Usa para ello fajines y cinturones.
Minifaldas, volantes, chanclas, lentejuelas… y todo aquéllo que llevarías a una fiesta en la noche. Pero no al trabajo. Por mucho que haya libertad de expresión ropística, no te pases con las confianzas y mantén la compostura.
Lo encontrarás en: el look de la izquierda es de Noa-Noa. El de la derecha, de Stella Forest.


