¿Cómo me lo pongo?: la boda de mi mejor amigo

Principalmente en el norte (aprovechando los rayos solares) comienzan ya a proliferar las bodas varias. HollyGo pronto tendrá una, de un amigo, y para ello ha elegido este vestido palabra de honor. Su duda gira en torno al calzado. Vamos a divertirnos un rato buscando ideas en forma de color para lucir al máximo este vestido en una boda:

  1. Con plata: el color azul es en general un tono frío. Si queremos una opción más uniforme nos podemos decantar por los plateados y así quedarnos en las mismas gamas. Con unas sandalias altas, de pulsera al tobillo y un recogido con una gran horquilla en similares tonos. El resto de elementos (una chaquetilla corta, de manga francesa para cubrir los hombros y una cartera de mano) un tono por debajo del color del vestido pero en la misma gama.
  2. Con blanco roto: siempre es un acierto. Es la combinación menos arriesgada, pero funciona. Decántate por alguna sandalia de tiras anchas, de tacón grueso y que cubran el tobillo de alguna manera. O bien de corte oxford con tacón y cerrados con lazos, como los que propone Gloria Ortiz.
  3. Con verde: es la opción contraste. Un peep toe en verde, alto. Como los que ha traído Zara esta temporada. Un bolero muy ligero para cubrir los hombros y una diadema con un recogido despeinado. Si no te gustan los tocados, entonces busca un collar babero, grande, exagerado. En Bimba y Lola suelen ser habituales. El bolsito, mejor de mano, con una cadenita.
  4. Con nude: la posibilidad más elegante y tendencia. Un zapato corte salón, con plataforma delantera en este color y una chaqueta esmoquin, corta, también en nude.
  5. Con una sandalia especial: un zapato con una gran flor, con un lazo, en el que incluso haya mezclas de colores puede ser la solución ideal a un vestido liso.

Y la cámara de fotos. Que da mucha rabia tener que cargar con ella pero luego nos encanta recordar el momento.

Seguid tan guapas.

No se te ocurra: hacer mezclas extrañas con colores estridentes. El turquesa es un color peligroso, con demasiada fuerza que es preciso neutralizar. Pronto se convierte en algo informal si lo mezclamos con fucsias, naranjas o amarillos. Y se trata de una boda.
Los brillantitos a lo swarovski en el calzado. Esas sandalias plateadas con brillantitos aplicados son la muerte en vida.
Alpargatas o cuñas. Y más si le metes una camisa de cuadros encima al vestido. Así ideal, pero nunca para una boda.
Los charoles. El charolein en el calzado de verano no me va nada. Y mucho menos si es de dudosa calidad y plastiquetón. Menos todavía para una boda.
Descuidar la ropa interior para vestidos tan cortos. Los culottes se han inventado para algo.
Tirantes transparentes. Ya un día lo apuntaba Pakithor y no puede tener más razón.
Chales. Muerte muerte muerte.
Blazier maxi. No la veo, ya que el corte abullonado del vestido chocaría demasiado con la amplitud de la chaqueta y te daría una silueta poco definida.
Flecos. Ni en los zapatos ni en la chaqueta.
Mantón de manila. ¿Con este vestido? Ni soñarlo.
Botines. Si vas a aprovechar el vestido para salir de noche, están genial. Pero para llevar a una boda, que no se te pasen ni por el entendimiento.
Si eres muy alta y el vestido es muy corto, evita cortes salón o que el empeine del pie vaya demasiado desnudo, ya que acentuará el efecto cortito del vestido. Del mismo modo, si eres bajita, decántate por este corte de zapato y evita los oxford y las sandalias jaula, que acortarán tus piernas.
Los zapatos de rasito. El tejido del vestido brilla, si también brillan los zapatos corres el peligro de parecer un faro.

Lo encontrarás en: el vestido es de Kling.

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