Cómo vestirse a los 40

Cumplir 40 años implica una especie de cambio de chip. Te sientes técnicamente igual que con 39. Es imposible que todo cambie de un día para otro. Pero por la razón que sea, tu cabeza está ya en el cambio de decena. Y te cuestionas cosas. Cosas que en realidad han de ser todas positivas, ya que cumplir 40 es abrir una etapa maravillosa. Haciendo a caso a las sugerencias de @irenejan75 e @icf1978, va aquí un post sobre cómo vestirse con 40 años.

Puede que te surjan dudas de estilo que seguramente vengas arrastrando de la treintena. Que te hayas ido dejando por circunstancias varias y que con el pitido de alarma del cambio de dígito, te hayas topado de frente con ellas. Pero no son de un día para otro. Era una bolita que ha ido creciendo. Y que lo ha ido haciendo porque has dejado de mirarte al espejo. Así que para saber qué es lo que te pondrás en la cuarentena, empieza por mirarte largo rato en el espejo. No con ganas de despellejarte ni con intención de lamentarte y autocompadecerte. Sino de tomar conciencia de ti misma: eres la muñeca vestida de azul a la que tienes que volver a vestir.

Lo más normal es que tengas que evolucionar tu estilo. No que tengas que vestir de madurita. Sino de meter prendas nuevas, de refinarte, de simplificar los looks. Es el momento de ponerte la ropa que tu cambio corporal necesita: tanto si has ganado peso o barriga (no podrás ir ceñida como antes, pero esto no es negativo. Es cuestión de elegir las prendas adecuadas) como si has perdido peso, tienes que comprar adaptado a tu cuerpo y tu ritmo de vida.

  1. Vestidos. Nadie determina cuál es el largo adecuado de un vestido cuando tienes 40 años. Solo lo determinará el estado de tus piernas o tu propia seguridad. Eso sí, para eventos formales, el largo a la rodilla. Decántate por los camiseros o los wrap dress, que tienen un un punto elegante y que no necesitan mucho más que un zapato bonito y un bolso sencillo.
  2. Pantalones. Experimenta. No te quedes en el chino ni en el pitillo. Atrévete con baggy pants, con culottes, con pantalones anchos de corte masculino… y no los combines solo con un soso salón. Ponles deportivas, mocasines, sandalias planas…
  3. Camisas. Las camisas de corte masculino son un recurso estupendo para verte elegante. Lisas o de rayas, se adaptan muy bien y disimulan muchos detallitos. Con un sencillo pitillo y unas alpargatas, ya vas perfecta.
  4. Faldas. Desde las plisadas midi (en función siempre del cuerpo) hasta las mini pegaditas al cuerpo pero con una camisa masculina amplia. Y con plano o con tacones.
  5. Zapatos. Hay vida más allá de los salones. Todo un mundo de opciones que además delimitan más tu estilo que la ropa en sí. No tienes por qué ir incómoda y apuesta por lo plano sin miedo.
  6. Prendas exteriores. Una gabardina, una levita estilo americana oversize, una sahariana, una cazadora de piel… 
  7. Camisetas. Un recurso estupendo para acompañar a los pantalones. Con un sencillo jersey de punto fino, camiseta y baggy: perfect

No se te ocurra: seguir con tu imagen mental de hace 20 años. A lo mejor ahora tienes las piernas divinas para lucir. O a lo mejor tienes una barriguita que con 23 no tenías. Si te obcecas en seguir comprándote las prendas de aquella época, no conseguirás nunca verte bien.

Quedarte en los 3 básicos que te dan seguridad: lánzate, atrévete. No hay un código escrito que te prohiba experimentar con prendas nuevas.

Vestirte como si fueras Isabel II. La edad está en tu cuerpo, en tu mente, en tu vida diaria. No en el DNI. Así que no te eches más años de los que sientes.

Pero tampoco vestirte como si te fueras a presentar a Pop Stars. Mesura, amiga estilaria, mesura.

Pasarte con el maquillaje. Cierto es que con la edad hay más cositas que disimular. Pero si te encalas y estucas la cara, parecerás mayor. Y anticuada.

Dejar de comprarte ropa porque te ves mayor / te sientes gorda-flaca / trabajas todo el día de uniforme / estás siempre en casa / no sales nunca / LA TONTERÍA QUE SE TE OCURRA. Te compras ropa (de forma razonable siempre. Si te mueves menos, pues te compras menos, lógicamente) para verte TÚ guapa. Para sentirte guapa tú misma. Si te abandonas será cuando dejarás de reconocerte en el espejo y cuando empezarás a sentir una edad que no te corresponde.

Lo encontrarás en: el de la izquierda es de aquí. Y el de la derecha, éste.

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