Vacaciones con el jefe

Que te digan que te vas de vacaciones con tu jefe es un ex abrupto. Por mucho que digan que no debe de estar nada mal eso de viajar por motivos de trabajo, todos sabemos que al final se pasa uno el día trabajando. Que el turismo es lo que escasea en jornadas de este tipo. Por eso, si preparar una maleta es siempre complicado, preparar una maleta por viaje de negocios es todavía más. No podemos caer en la frivolidad de plantarnos ante nuestro jefe o compañero de trabajo (y utilizo el género masculino por ser desde siempre el neutro. No hago referencia a ningún sexo en concreto) con una maleta de 45 kilos para tan sólo dos días. Los cafés del trabajo están siempre ávidos de nuevos cotilleos que engordan por arte de magia y de las lenguas viperinas.

Los que lo han vivido, sabe lo complicado que es. Por eso, intentaré escribir una entrada con ideas para componer una maleta de viaje de trabajo. O de congreso/ponencia, que también se puede dar el caso.

Lo más probable es que de los dos días que pasemos en nuestro destino, la mayor parte de nuestro tiempo se pase entre negocios y en el hotel. Que momentos de ocio, haya pocos o ninguno. Dicho esto, eliminamos gran cantidad de prendas, muy bonitas y cómodas, pero que sólo servirán para ocupar espacio.

La propuesta se centra en encontrar dos conjuntos de trabajo que sean cómodos (porque los llevaremos todo el día) y versátiles (por si hay momentos de ocio intercalados, o porque tendremos que realizar comidas/cenas sin tiempo a pasar por nuestra habitación de hotel). Evitaremos en la medida de lo posible (habrá casos en los que sea completamente indispensable) el uso del traje. Se arruga y es necesario un portatrajes. Si no queda más remedio, aseguraos de que el hotel tiene servicio de planchado.

Pues bien, decíamos que es conveniente llevar dos conjuntos de trabajo. A esto, sumaremos uno arreglado (que puede ser simplemente una parte superior. Si hay cena de gala, con un vestido -que no ocupa y siempre queda bien- lo tenemos solucionado) por si nos encontramos con algún tipo de recepción o cena. Y por último, un vaquero y una camiseta /camisa. Puede darse la maravillosa suerte de que podamos disponer de algún tiempo libre para visitar algún museo o simplemente pasear por el lugar en el que nos encontremos. Para viajar en el avión, es una buena idea llevar un pantalón masculino, zapato plano y una camiseta de algodón. Mantiene un chic cómodo sin perder la formalidad.

Líneas arriba mencionaba dos conjuntos de trabajo. En realidad, de esta maleta es lo único complicado. Acertar con algo original, chic, elegante y sobrio -cuestión de trabajo-. Siempre dependerá del tipo de sector en el que trabajemos, y de nuestro cargo. Lo que presento aquí, es un término medio. No hablo de trajes de chaqueta (que no tienen complicación). Intentaré proponer algo más nuevo, y en este caso, también cómodo.

  • la opción 1: una chaqueta americana (o blazier) de raya diplomática. Muy entallada. Con camisa blanca y pañuelo. Si podemos ir más informales, con un pantalón jodphur y botín oxford de tacón. Acharolado será magnífico. Si la ocasión obliga a una mayor sobriedad, un pantalón masculino con zapato plano estará más que bien. En las manos, unos guantes mini de piel, en color gris.
  • la opción 2: una camisa de raya vertical y gemelos. Coordinada con una falta de cintura alta, de color negro. Zapato de tacón, de ante negro y plataforma delantera (siempre cómodos a pesar de sus centímetros). Si podemos arriesgar, luciremos unos zapatos en color naranja. En las manos, unos guantes mini de piel, naranja. Violeta y naranja son dos colores en armonía. Si no nos apetece la opción falda, es fácilmente intercambiable por un pantalón negro, de corte recto. Los encerados son comodísimos.

Como complemento final, un bolso midi como los de Marni.

Son opciones muy versátiles que nos permiten estar cómodas a pesar de la obligación de tener que pasar el día entero sin pasar por el hotel. Sólo queda que nuestra agenda se porte bien y nos deje disfrutar de las maravillas del lugar en el que nos encontremos. Si es sin el jefe, mejor.

Seguid tan guapas.

No se te ocurra: cargarte de joyas. Es un viaje de trabajo. La sobriedad no sólo la proporciona la ropa, también los accesorios.
Llevar un bolso demasiado grande. Se volverá incómodo. Si necesitamos espacio para guardar muchas cosas, es mejor portar un maletín.
Estrenar zapatos o llevar algunos que no sean demasiado cómodos. Serán nuestra pesadilla.
Olvidarnos las medias o los calcetines. No habrá tiempo de buscar un Calzedonia. Y escaparse en el aeropuerto a buscar uno tampoco es demasiado elegante.
Si te decantas por unos jodhpur, no te pases con los volúmenes en la parte superior. Corres el peligro de disfrazarte del Bibendum de Michelín. Son pantalones con mucha personalidad y no se deben recargar.

Lo encontrarás en: La americana y la camisa son de Massimo Dutti. La camisa con gemelos, de Carolina Herrera. Los jodhpur los tienes en Balenciaga o Ralph Lauren.

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