
Lo que nunca falla es un vestido. Mejor si elegimos uno sin mangas, recto o ligeramente entallado con algún detalle en el pecho como unas jaretas o unos pequeños volantes que lo hagan especial. Combinado con unas sandalias no demasiado altas que atraigan las miradas. Tanto desde algo más comedido como en ante con flecos, como unas gladiadoras más atrevidas. Un bolso estilo2.55 de Chanel al hombro y un par de pulseras en la muñeca. Si no nos van las pulseras, podemos sustituirlas por un pañuelo en la cabeza o por qué no, un tocado pequeño. No te olvides de las gafas de sol: bien elegidas, de acuerdo a nuestro óvalo facial, contribuyen a cerrar un estilismo ideal. La idea es divertirse, pasarlo muy bien, disfrutar del ambiente y del aperitivo. Que es el ejercicio de verano más apetecible que se me ocurre.
Besísimos.
No se te ocurra: llevar unas sandalias altísimas, con tacones infinitos. Normalmente en los aperitivos pasamos mucho tiempo de pie. No contribuyas al deformamiento de tus pobres juanetillos.
Las carteras de mano. Es difícil beber algo, saludar, etc. con las dos manos ocupadas.
Si hace fresco, nada de chales ni ideas extrañas parecidas. Echa mano de las cazadoras vaqueras, de las blazier, las chaquetas de punto… pero nada de chales, por favor.
Ponerte ropa nocturna. Es decir, aparecer como si te hubieras ido de fiesta el día anterior y aún no hubieras regresado.
Aparecer en bikini. Si no hay playa ni piscina cerca, qué alguien me lo explique, por favor.
Ir en caftan… ya sabéis que les he declarado la muerte.
Elegir las gafas de sol sólo por qué se llevan. No a todo el mundo le van bien las Wayfarer. Y por mucho que estén de moda, si a tu cara no le van bien, deshéchalas automáticamente.
Los legging de vinilo para estar al sol. Si quieres perder kilos, utiliza mejor una Vulcan.
Lo encontrarás en: las sandalias son de Zara. El vestido de la derecha, de Tintoretto.


