Los tiempos de Maricastaña

Me llama la atención lo absurdos que podemos llegar a ser los humanos. Digo humanos para que quede claro que de los mamíferos somos los únicos homínidos y con capacidad de razonar y sentir, entre otras muchas cosas (también tenemos que trabajar y pagar hipotecas). Digo humanos aunque nos borreguicemos la mayoría de las veces con el único propósito de remarcar nuestro derecho a pertenecer a un grupo determinado que, se supone, nos dignifica. Se me ocurren muchos ejemplos, algunos presentes cada día en las noticias. Pero sabéis que prefiero los frívolos. De ellos, el que más me llama la atención es el del vocabulario. Empezando por el uso de terminología anglófona (cool, outfit, trendy, clean). Su uso es totalmente lícito y admisible, pero una pena considerando que el español es una lengua rica y con un amplio abanico de expresiones (y tacos, tenemos de todo). Todo este rollo introductorio (bastante alejado del concepto de lead periodístico, que me perdonen los entendidos y profesionales de la materia) sirve para ilustrar el tema que me ocupa y preocupa: las aplicaciones del concepto de vintage, que en ocasiones es utilizado de forma indebida.

En primer lugar, el vintage en realidad es un concepto estrechamente relacionado con el vino. Grosso modo se refería a aquellos de extraordinaria calidad. En la actualidad, no hay revista de tendencias que no lo utilice una media de cien veces en sus páginas. Un término en su origen, tan reducido y delimitado que ha crecido de manera desmesurada y sin sentido. Para entenderlo y usarlo más apropiadamente con estos detalles:

  • Vintage ha de ser una prenda de excelente calidad que además haya pertenecido a otra época. Es decir, una creación de los años 20, 30, 40 y siguientes que formase parte de una colección y realizada con sobresalientes acabados y materiales. En sentido estricto, es una pieza rescatada de una edad pasada. Como un vestido de Dior de los años 20, o un Balenciaga de los 40. También existen tejidos o accesorios vintage. Una tela original de la época (siempre de gran calidad), unos botones de un abrigo antiguo, una joya… Pero siempre auténticos, insisto.
  • Otro asunto es el estilo o inspiración vintage. Muy habitual en la actualidad. Colecciones diseñadas tomando como inspiración la moda de décadas atrás. No es que el objeto en sí sea vintage, sino que reflejan la moda de una época, que es distinto. Personalmente, lo considero una acertada estrategia de imagen y venta, puesto que es un concepto muy en boga que la gente absorbe fácilmente.

A aquellos que en sus armarios conservan alguna joya vintage adquirida o heredada (esto último es ya el súmmum): enhorabuena. Cuidadlo. Es una obra de arte que permanece precisamente por sus excelentes condiciones de creación. Los demás, nos conformaremos con las láminas que reproducen esas obras de arte, es decir, con la inspiración vintage.

Y como los orígenes del término obligan, celebremos este fin de jueves con una copita de vino. Os recomiendo un Señorío de Nava-Finca de San Cobate del 99, denominación de origen Ribera del Duero. ¡Vintage!

Seguid tan guapas.

No se te ocurra: llamarle vintage a una falda o un chaquetón heredados de tu madre, o que has comprado de segunda mano en un mercadillo. Sólo será vintage si su calidad es excelente (lana, cashmere, por ejemplo) y ha pertenecido a una colección.
Volverte loca en Portobello o en Marché des Puces porque crees que todo lo que ves son joyas. El ojo ha de ser extramaestro para no caer en el engaño. Es como comprar antigüedades: hay que conocer muy bien el material y a veces, con suerte y dominio, suena la flauta. La otra opción es tener contactos fiables que consiguen este tipo de joyas por embargos, ventas, herencias, etc.
Mezclar sin sentido. Si te quieres vestir estilo vintage analiza la época. No te pongas un vestido de entreguerras, con un tocado años 20 y un bolso de flecos de los atrevidos 70.
Que te la cuelen con el rollo “modelo vintage” cuando lo que quieren decir es que es antiguo o viejo. Tampoco es aplicable el término en la decoración vintage al hablar de objetos de rastro sin ningún tipo de valor, ninguno más que el de pertenecer a otra época.

Lo encontrarás en: el vestido de la izquierda es de Christian Dior de los años 50. El de la derecha, de Diane Von Furstenberg de los 70. Información interesante enMemphis Vintage.

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