El Ideario: Madrina de boda

La novia es la gran protagonista de la boda. Y el novio. Pero la madrina es otra de las personas que tiene su papel importante. María será madrina de una boda de tarde. Es muy joven (24 años) y desea encontrar un estilismo adecuado para el papel importante que le han encomendado pero además, que refleje su edad.

Ser la madrina de una boda implica cierta licencia para poder vestirse sobre el resto de las invitadas. El largo puede ser estilo cóctel o hasta los pies. Puede llevar mantilla o un gran tocado. Siempre adecuada al protocolo, claro. En este caso, no se trata de una madrina al uso, porque María es una chica joven. Tendrá que adaptar ese protocolo a su juventud (no se trata de disfrazarse) pero además, rodeándose de la pomposidad que merece su posición.

Para ello, le proponemos:

  • Un vestido corto. No tiene por qué ir de largo si no lo desea. Un simple vestido de corte especial, en un color liso flúor, como el fucsia. Acompañado de un abrigo tres cuartos y manga francesa por ejemplo el fucsia con lunares verde pistacho. En el cabello, un tocado especial, llamativo. El zapato y el resto de los complementos, en pistacho, para que al quitarse el abrigo, el vestido quede acompañado de los colores de los complementos como contraste.
  • Un vestido largo, de seda, estampado. Si hace calor no será necesario nada para cubrirse, por lo que un vestido con algo de manga nos libera de la obligación de llevar chaquetas o similares. Si el vestido es estampado se verá más juvenil que un simple vestido largo. Ciñendo la cintura. Podemos combinar el vestido con un guante corto. Cartera de mano pequeña y rígida. Y un peinado acompañado en este caso de un tocado pequeño. Por otro lado, el hecho de que el vestido sea estampado nos evita complicaciones con los complementos, que serán más discretos puesto que el protagonismo lo tendrá el vestido en sí.

Pero sin duda el complemento más bonito será el del orgullo, el de la felicidad de acompañar a quien se aprecia en el día más bonito de su vida.

Seguid tan guapas.

No se te ocurra: minifaldas. Mejor siempre más que menos. El chabacanismo jamás será elegante.
Las sandalias del plastiquisimo con esos brillantitos de puro plástico son la muerte de horror. Jamás.
Sombreros de noche. Nada de pamelas para esas horas. Y dicho sea de paso, las pamelas esa de rafia son un poco antiguas ya. Investiga. Cada vez hay opciones más maravillosas.
No te disfraces de señora. Es posible ir vestida de acuerdo a la edad de una y además, respetar el momento.
Renunciar a los pantalones. ¿Por qué no? Podemos construir un magnífico estilismo con un pantalón como protagonista.
Un traje de chaqueta. De noche no es el momento.
Botas, botines o similares.
Combinarte con tu novio. Eso de que tu novio lleve la corbata del mismo color que tú vas vestida no lo termino de ver. Que se vista el hombre como quiera. Lo otro es demasiado Beckham. Y los Beckham no son mi estilo, la verdad.

Lo encontrarás en: el vestido fucsia es de María Barros. Los dos largos, de Miriam Ocáriz.

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