El Bellezario: Proceso perfecto

Si la semana pasada hablaba de procesos para tener unos pies bonitos y cuidados, hoy el turno le toca al rostro. Ahora que en invierno el tema cara lavada no apetece tanto, vamos a ver cómo maquillarnos para esos días más especiales. En casa pero con un resultado casi profesional.

  • Lo primero es tener la piel limpia e hidratada, y si nos echamos una ampollita flash o similar, aún mejor. Después, para que el maquillaje se fije durante todo el día y además los poros y pequeñas imperfecciones queden disimuladas, es recomendable aplicar una prebase de maquillaje (tanto las de Sephora como las de M.A.C. son estupendas).
  • Con una ayuda de una brocha (también valen los dedos o esponjas, pero con la brocha es mucho más sencillo y se aprovecha mejor) extendemos la base de maquillaje. Siempre en un tono similar a nuestra piel, que el efecto máscara jefe indio va fatal; y adecuada a nuestra tipología de piel. Es importante extenderla bien en los bordes de la cara y en la base del pelo, que no se vean los rebordes. No la pondremos en el contorno de los ojos. Y cuidado con las cejas, que no se quede el maquillaje ahí estancado.
  • Fijamos el maquillaje con unos polvos sueltos, que nos ponemos con ayuda de una borla. Para retirar el exceso de polvos, pasamos una brocha. Fantásticos los Prisme Libre de Givenchy o los de Chanel.
  • Para que las sombras no se muevan en todo el día, toca poner una prebase de sombras en el párpado. Si la elegimos de nuestro tono de piel podremos poner la sombra en polvo encima sin que se note. La extendemos con ayuda de un pincel en todo el párpado.
  • Después comenzamos con las sombras. Primero con un pincel de esponjita para que se fije en el párpado, aplicamos la sombra más clarita. En el párpado móvil la de tono medio, y en el pliegue del párpado móvil, justo en el lado opuesto al lacrimal, la más oscura para darle profundidad al ojo. Con un pincel suave, las difuminamos para que queden homogéneas. Si caen polvitos de las sombras, no pasa nada. Ya lo arreglaremos con el corrector que aún no hemos usado.
  • El ojo lo marcamos con un lápiz de ojos con difuminador o con sombra negra y un pincel biselado. O con eyeliner para miradas más extremas.
  • Extendemos la máscara de pestañas por las pestañas superiores. También es recomendable una prebasepara extenderlas y separarlas. Salvo que busquemos una estética concreta, las pestañas de abajo no se maquillan.
  • Las cejas también hay que arreglarlas. Con un lápiz del mismo tono que las nuestras, también con difuminador. O con un pincel y sombra. Siempre difuminando, porque es muy fácil caer en el efecto Groucho. La idea es tapar las calvitas que pueda haber, para que queden homogéneas. Pero no dos borrones.
  • Para terminar, el corrector de ojeras. Lo echamos de último para cubrir los polvitos de las sombras o algún error con el lápiz de ojos. Lo aplicamos en la ojera, con un pincel y siempre difuminándolo con la base de maquillaje. Que no se vea un pegote blanco. Que quede lo más integrado posible. No se trata de borrar la ojera. Se trata de disimularla. M.A.C. o Kiko tienen muy buenas opciones.
  • De entre los últimos toques, está el del colorete o blush. Se aplica en las mejillas, marcando levemente el hueso de la misma. Siempre suave y ascendente. Los tonos en dorado son para las muy morenas, en melocotón para las de pieles medias, y los rosados para las muy blanquitas.
  • Y ya sólo quedan los labios. Por descontado entendemos que están hidratados y exfoliados. Así que los perfilamos muy discretamente y siempre hacia dentro, con un lápiz del mismo color que la barra de labios, brillo o lo que vayamos a usar.

No debemos caer en errores de maquillar el cuello y el escote. El maquillaje cubre imperfecciones, no pone morena. Así que si lo echamos en el rostro se difumina hacia el cuello, por no hay necesidad de maquillarlo entero. Tampoco debemos pasarnos ni con el lápiz de ojos ni con el colorete. Ambos pueden pasar de darnos un toque elegante a convertirnos en grandes mamarrachas.

El toque super final, el de mi madre: el fijador de maquillaje más natural y más sencillo. Un toque de agua termal. Listo. A romper la noche, la boda, la fiesta o lo que se tercie.

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