Pertenezco a la casta del oso panda. Es decir, soy ojerosa por naturaleza. Por eso, sin el corrector de ojeras no soy persona, y soy capaz de rescatarlo antes de la lavadora que a mi móvil (de ello podría dar fe mi querida Marta, en aquel tan fatídico momento cuando mi vestido de flamenca se fue a la lavadora con ambos objetos en el bolsillo. Y fue más la tragedia y apresurada maniobra de rescate por el primero que por el segundo). Pero eso de aplicar de manera tan continuada un corrector tiene sus pros lógicos, pero también sus contras. La piel del contorno del ojo es muy delicada, se reseca y pierde muy pronto la elasticidad. Así que hay que hidratarla de manera específica. Como con el contorno de ojos de Deliplus.

Se recomienda aplicar tanto por la mañana como por la noche tras todo el proceso de desmaquillante. Las hidratantes habituales no aportan lo que esa zona necesita. Y así, extendemos nuestra hidratante por todo el rostro y cuello sin entrar en el contorno del ojo. Ahí aplicamos éste del que hablamos. Es especialmente agradable justo antes de maquillarse, ya que suaviza la zona para atacar con los correctores.
No obra milagros, porque las ojeras no entienden de esas cosas (y con conocimiento hablo) pero sí minimiza el efecto. Y sobre todo, previene que de tanto ataque continuado se nos adelante las patas de gallo y los párpados arrugados. Todo llegará, pero a su debido tiempo.
Lo encontrarás en Mercadona. El tubo de 15 ml. cuesta alrededor de 4 euros.


