
En el caso de que el blusón no nos convenza, podemos sustituirlo por una blusa con lazo al cuello y manga sisa. Si el desfile es de noche, atrevernos con unos guantes mini de piel nos dará un toque muy chic.
Un toque discreto de elegancia será nuestro mejor aliado. No es obligatorio llamar la atención ya que el colorido, la originalidad y el espectáculo lo ponen en la pasarela. Nosotros sólo tenemos que sentarnos a disfrutar y tomar nota.
Seguid tan guapas.No se te ocurra: el total look de marcas. Ir como un maniquí de tienda multimarca sólo queda bien en el escaparate de dicha tienda. Mezcla. Y sobre todo, hazte con un bolso, zapatos o abrigo que destaque.
Colocarte miles de accesorios y prendas llamativas variadas. La elegancia aumenta de manera proporcional a la sencillez. Es mejor que tus medias llamen la atención, o tus guantes, o tu bolso, o tu corte de pelo. Pero todo a la vez construirá un complicado jeroglífico.
Llamar la atención. Bien por falta de saber estar, bien por un vestir inadecuado. Que al mirarnos al espejo nos veamos muy sencillas no es nada malo. Y cuando hablo de sencillez, me refiero tanto a que no nos recarguemos como a que sigamos nuestro estilo habitual. Es decir, que si nos encantan los colores y habitualmente los llevamos, no tenemos por qué dejar de hacerlo. No es momento para pruebas a las que no estemos acostumbradas.
Imitar. No es momento para jugar a las revistas y querer ser Laura Ponte. Sólo hay una. Nosotras también somos únicas, y nuestro estilo es inimitable. Así que seamos consecuentes y sigámoslo. No es momento de experimentar. Si de algo entiende la gente de pasarela es de estilo. Te mirarán a ti en conjunto, y de nada servirá el modelito copiado o el catálogo de marcas que lleves puesto.
Lo encontrarás en: el blusón es de Comptoir des Cotonniers. Los zapatos, de Zara.


