¿Cómo me lo pongo?: Medias transparentes

Antes de nada, siento la necesidad de dar las gracias, desde aquí y no en la entrada anterior por si alguien no entra y se lo pierde, a todas las personas que me habéis demostrado vuestro cariño al comentaros mi vuelta. Gracias por vuestras palabras, por vuestro apoyo. Gracias por vuestra inteligencia, por vuestro sentido del humor, por vuestra elegancia. Gracias por estar ahí, al otro lado del blog y al otro lado de twitter.

Dicho esto, vamos con el primero de los posts del año. Y qué mejor manera de hacerlo que con uno de los grandes temas debate: las medias transparentes. Susana planteaba esta duda en un correo electrónico y vamos a intentar aportar un poco de luz al tema.

Qué hacer en invierno

Las medias transparentes rotundamente no son para el invierno. Para el invierno se han inventado las medias de color, de muy variados den para adaptarlas a nuestros gustos particulares. Las tupidas son siempre la opción más socorrida y favorecedora; si bien para momentos de excesivo protocolo o para las que no gusten de medias tan opacas, siempre estarán las opciones más finas. Unas medias negras de 20 den son muy femeninas y perfectas para situaciones que quizás exijan cierto protocolo. Y si no queremos llevar medias de color, pues la única opción aceptable es echarle valor y llevar las piernas al aire.

Qué hacer en verano

Éste es el auténtico caballo de batalla. Qué hacemos con nuestras piernas en verano. En este caso, la afirmación no va a ser tan radical. Existen determinadas excepciones que permiten que las luzcamos. De este modo:

SÍ A LAS MEDIAS TRANSPARENTES

– Si pasamos de los 40. A partir de esta edad podríamos decir que, en la mayoría de los casos, son de obligado uso. Unas buenas medias transparentes uniformizan el tono de la piel y además minimizan defectillos propios de la falta de ejercicio o la edad, como en las rodillas, por ejemplo.

– Independientemente de la edad, en el caso de imperfecciones en la piel.

– Si asistimos a eventos con determinado protocolo. Habrá ocasiones de gran formalidad que casi obliguen a llevarlas.

NO A LAS MEDIAS TRANSPARENTES

– Para momentos informales. Si tenemos frío, pues nos ponemos un pantalón. Pero es verano, las piernas o van al aire o se cubren con ropa. Así que ideas tipo shorts con medias transparentes son de locura e internamiento.

– Con sandalias. Ni siquiera con peep toes. Si vamos a llevar medias, el zapato cerrado. Otro asunto es en invierno con medias de color. Ahí sí podemos llevar sandalias o zapato abierto. Pero con las transparentes, mejor no.

– Hasta los 30 años, totalmente en el olvido (salvo excepciones por defectos en la piel, por ejemplo).

Cordura. En realidad, es tan sencillo acertar como mirarse al espejo con criterio. Un traje de lana con unas medias transparentes en invierno es una contradicción (y ue no os dé miedo: el dorado + media tupida negra con zapato negro de ante es maravilloso). Igual que un vestido de seda, informal, en verano con medias transparentes: o sea, no. Aunque parezca que no están, no son tan transparentes como nos quieren hacer creer. Habrá que prestarles especial atención.

Seguid tan guapas.

No se te ocurra: lo dicho, jamás en invierno. Tampoco con sandalias ni ningún otro tipo de zapato abierto. De ser así, es mejor elegir las que tienen la puntera abierta.

Con enganchones. Las medias transparentes son casi piezas de usar y tirar. Son muy delicadas, así que si es necesario, estrenaremos un para cada vez.

Cutradas. No escatimes en el precio. Elígelas buenas. Si las compras de gran calidad, ganas en apariencia. Ya que parecerán efectivamente transparentes, pero con un efecto estético uniformizador que hará que tus piernas rocen la perfección.

Jamás con brillo. Ni tampoco mates. Ni efecto pierna de maniquí, ni tampoco pierna de plástico.

Olvídate de las que son efecto bronceado. Ese invento de los 90 debería haberse quedado en los 90. Siempre del mismo tono que tu piel. Si quieres que tus piernas estén morenas sin sol, pues las maquillas.

De tu talla. Tan incómodo es que las lleves pequeñas con el efecto pañalete, como que las lleves enormes. Con las lorzas marcadas en los tobillos.

Lo encontrarás en: muy buenas, excelentes, las de Woldford.

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