
En este caso, Cristina se anima con un vestido que tiene un pelín abandonado. Una pieza de cuero marrón de escote a la caja que le resulta complicado de combinar, sobre todo en materia de calzado. Así que vamos a darle la vuelta a esta maravilla de prenda:
- Para los fresquitos invernales: con medias tupidas negras + sandalia alta de tiras anchas + fajín negro en la cintura + chaqueta de punto maxi. O con botines de cuña de goma como los que propuso el invierno pasado Chloé + cardigan grueso de lana. Para la noche, con un salón alto y un abrigo de pelo.
- Para los fresquitos primaverales: con unas sandalias de cuña estilo jaula + blazer nude. Incluso con una cazadora vaquera + pañuelo de seda.
Lo importante es dejar que el vestido tenga el protagonismo que merece. Que brille, que brille.
Seguid tan guapas.
No se te ocurra: me han encantado los “no se te ocurra” que la propia Cristina aportó en su mail: “La idea es que el aspecto final no sea del tipo prehistoria (Rachel Welch en “Hace un millón de años” o alguna de las chicas de “El planeta de los simios”). Es genial.
Con una cazadora de cuero. Cuero sobre suero y más cuero. Por favor, tendrás que echarte betún en lugar de hidratante.
Ponértelo con unas botas over-the-knee. Puedes informalizarlo con unas planas, pero no te pases con la caña.
Alpargatas. ¿Perdón? Llévatelo también a la playa. Puede ser el sustituto ideal de la faja Vulcan para perder michelín.
Combinarlo con bailarinas. No sé, no acabo de verlo. Quizás sea por el corte o el largo, pero no lo veo. ¿Alguien lo tiene y se lo ha puesto con ellas? A lo mejor va bien, no digo que no.
Lo encontrarás en: el vestido de Cristina es de Zara. Los zapatos, de Belle by Sigerson Morrison para Net-á-Porter.


