¿Cómo me lo pongo?: Con mucho frío y aire libre

Las bodas en invierno tienen un encanto especial. No es que sean mejores ni peores que las demás, pero si es cierto que son diferentes. Y más cuando están muy ligadas a las fiestas de Navidad, Fin de Año y demás. Sonia tiene una que además de ser en el norte (con su frío) será al aire libre.

Para esta boda, que es muy especial para ella, Sonia quiere ir estupenda. Tiene las cosas bastante claras. Su punto de partida es un precioso vestido en color beige, en crepe, con un cinturón negro y adornos en negro. Lo va a combinar con unos salones de tacón y plataforma interna de color negro.

El hecho de que sea en el exterior y al aire libre obliga a abrigarse y que lo que llevemos de abrigo sea visible, porque formará parte del conjunto durante gran parte del evento. Por eso, me decantaría por la capa, en negro, para potenciar ese aire tan “Alicia en el País de las Maravillas” que tiene el vestido. Como la capa deja los brazos bastante al descubierto, aprovecharía para colocarme unos guantes largos, preferiblemente de piel (y si no, semilargos, arrugados en el antebrazo), que además pongan un punto de atención para que no quede demasiado monótono el conjunto. Por eso, el color para los guantes podría ser bien en un rojo muy oscuro, bien en color caramelo (que personalmente considero más adecuado).

La cartera de mano, sin embargo, dejará que los guantes sean protagonistas. Por eso, será de color negro. Como las medias, también negras. A elegir entre unas clásicas tupidas o unas más finas, pero también negras.

Sonia quiere llevar tocado. Su idea inicial es un sombrerito de copa. Particularmente no lo veo, sin embargo es una cuestión personal porque no tiene por qué quedar mal. Desde mi punto de vista, sería más apropiado un recogido despeinado con un tocado en negro adornado con piedras color ámbar y tonos próximos al caramelo.

Y si hace frío, no hay problema. No hay nada con lo que una copa de vino no pueda.

Seguid tan guapas.

No se te ocurra: medias de piel de gato. Sonia pregunta por ellas y yo le digo que no. Que para una boda está prohibidas. Está claro que a las bodas ya no se va de tafetanes ni rasos brillantosos, que no hace falta ir de largo si es de noche o que si pasamos de sombrero a mediodía no hay nadie que nos obligue a ello. Pero es importante mantener cierto nivel de festividad, aunque las prendas parezcan más sociales.
Guantes de punto, medias transparentes y bolso de colgar al hombro. Es el trío dolor mental.
La prenda exterior en este caso es fundamental, porque lucirá tanto tiempo como la interior, así que es muy importante no descuidarla. Que no esté excesivamente vieja o rozada. Sobra decir que nada de anoraks, parkas, plumíferos y similares. Si se va a hacer eso, es preferible ponerse una camiseta térmica debajo del vestido que no salir con el nórdicos a cuestas.
Estampados animalísticos. No, jamás para una boda.
Bueno, y ya ese momento bufanda de cuadros, de lana de colores o ese foulard del top manta que para diario está muy bien pero para una boda, repito, para una boda, no.

Lo encontrarás en: el vestido es de Sonia es de Mónica Cordera. La capa, de Zara.

* Si te gusta la pulsera Azahar de Mango, que lleva Olivia Palermo en el catálogo de la firma, la puedes conseguir en el sorteo que organiza Veva en su blog. Desde el front row cumple un año, y lo quiere celebrar por todo lo alto. Además, vale la pena pasarse. Tiene una entrada, precisamente sobre guantes, de lo más interesante.

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