Sigue lloviendo

Los embalses lo necesitan para paliar esta incipiente sequía que se avista en algunos lugares de nuestra geografía. Pero desde nuestro egoísmo estilístico pedimos a gritos un cese de lluvia -ya- para empezar a lucir nuestras pequeñas adquisiciones. Mientras el sol no se digne a salir y de paso, caldear levemente el ambiente, no nos queda más remedio que convivir con esta aburrida lluvia. Aburrida porque nos obliga a vestir una y otra vez de la misma manera. Nos deja muy poco espacio libre para la improvisación. Por supuesto, esto tiene que cambiar, así que vamos a intentar buscar nuevas opciones para sentirnos chic en un día anodino de lluvia.

Si el cielo se empeña en no cambiar de color, seremos nosotras las que le aportemos la alegría que le falta. Así que démosle rienda suelta a la paleta y luzcamos coloristas, que siempre aporta algo de positividad.

Dos opciones posibles siempre acompañadas por un trench y un paraguas:

  • una camisa blanca, amplia, con pechera de frac y cuello esmoquin, combinada con unos pitillo de color rosa fucsia y unos botines de color gris. En la cadera, un cinturón ancho para abullonar la camisa que puede ser de color verde si nos atrevemos a seguir metiendo color.
  • una camisa de cuello claudine y manga corta, de algodón de batista y color berenjena que podemos combinar o bien con un pitillo de color verde pistacho y unos botines, por qué no, naranjas. O con una falda de talle alto de color negro y medias opacas flúor en berenjena o para las atrevidas, en amarillo mostaza. El zapato, en este caso un oxford abotinado.

Si el clima se empeña en ponerse, además, frío, abriguemos nuestros cuerpos con una chaqueta de punto bajo en trench. En el caso de la camisa blanca, la elegiremos con grecas, en punto algo grueso y de colores. En el caso de la camisa berenjena, si es con los pitillo de color, optaremos por una larga. Si es con la falda, con una de cuello redondo.

Para un día a día con es este caso, un maxibolso es la mejor opción. De piel blanda y colores como los de Mulberry. Y si los paraguas te dan alergia, anímate con un gorro de lluvia. Los de corte borsalino son de lo más especial.

Lo único que queda es conformarse y esperar al buen tiempo. Que la lluvia, después de todo, tampoco es tan mala. Sobre todo si podemos quedarnos en casa, viendo llover a través de la ventana y con una cajita de bombones Godiva. Con lo que llueve, aún queda lejos la operación bikini…

Seguid tan guapas.

No se te ocurra: llueve mucho, está claro. Pero estamos en primavera, así que en la medida de lo posible, evita las katiuskas.
Se trata de aportar color a días tristes, pero hazlo con mesura. Si lo tuyo no son las mezclas arriesgadas, opta por elegir un sólo elemento atrevido: un bolso de color, las medias, el calzado…
Pasar frío sólo por lucir tu trench. Ponte una parka, irás igual de maravillosa.
Los gorros de lluvia cutres o extralogotipados. Si decides cubrirte, que sea de una manera original, pero no conviertas tu cabeza en una valla publicitaria.
Ponerte pantalones de pata ancha. Más que nada, para no llevarte a casa algunos de esos centímetros cúbicos que caen del cielo.
Aburrirte y rendirte al clima. Tu armario puede dar mucho de sí todavía. No te pongas día tras día ese jersey de cuello vuelto del que no piensas deshacerte hasta que Mr. Picazo nos de la gran noticia de la llegada del sol para quedarse.
Llevar un bolso de nylon. Se mojará lo que llevas dentro, sobre todo si llueve al más puro estilo caribeño. A mares, que se suele decir.

Lo encontrarás en: la camisa blanca es de Zara. La de color berenjena, de H&M.

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