Noches de bohemia

En pocos días podremos decir que es oficialmente verano. Con ello, llega la fiesta de inauguración de la temporada estival, que es San Juan. En algunos puntos de España es especialmente relevante. Una noche mágica, en la que las meigas salen de paseo. Si lo vamos a pasar en un lugar con playa es un plan más que interesante y muy recomendable. Por lo tanto, si te van a invitar a una velada de San Juan en la playa, veamos cómo vestirnos para la ocasión. Valga además, para una noche de chiringuito-fiesta. De las tan habituales en el sur y en la isla de Ibiza.

Como siempre, dos opciones:

  1. la primera: para una noche de fiesta en la playa de las de verano, de las que en el norte escasean. Sin humedad, con una temperatura maravillosa. Si es así, lo ideal es un vestido largo, de seda, palabra de honor o con tirante fino. Corte imperio y estampado floral como tantos que pueblan nuestras tiendas este año. Lo personalizamos con un cinturón ancho, a la cadera, con monedas o apliques metálicos que encontramos en Cortefiel o en Zara, por ejemplo. Si hace algo de fresco, una chaqueta de punto fino, en color berenjena (en Loewe encontrarás una divina). Para los pies, unas sandalias romanas muy sencillas, de tiras muy finas. O flip flop en color negro. Si no nos gustan los cinturones, elige collares exagerados, de cuentas, largos. Si eres bajita y te apetece ponerte el vestido largo, entonces no te desprendas del cinturón. Romperá la figura y te desharás del efecto taponcillo. El bolso, bandolera pero colgando sólo de un hombro, sin cruzar.
  2. la segunda: en el norte las noches de verano al lado del mar son raras o inexistentes. Así que si tu noche de fiesta es en alguna de las playas más septentrionales de nuestro país opta entonces por unos pantalones pitillo y unas zapatillas Adidas Marathon Vintage Grün Natural, como las de la fotografía. Sobre el vaquero, una camiseta sin mangas en azul claro, como la de Bimba&Lola. Para el frío, un cardigan gordito, largo, de botones delanteros, en color arena. En Zara. Una pashmina alrededor del cuello y solucionado.

Prendas y estilismos aparte, lo fundamental de una fiesta en la playa es pasarlo bien. Y si es una noche de San Juan, dejad que por un momento os invadan las meigas y sed las malas, las más malas de la noche…

Seguid tan guapas.

No se te ocurra: tacones. Bueno, llévalos si lo que pretendes es quedarte clavada en la arenita sin moverte en toda la noche. Si lo haces porque eres bajita, hay trucos para no parecerlo sin recurrir a los tacones. Como con los cinturones en la cadera, por ejemplo.
Las gafas de sol. Puestas ni de broma. En la cabeza, tampoco. El cabello no las necesita nunca, de noche menos.
Faldas en el norte. A no ser que resistas bien el frío.
Calzado preciado o apreciado. La arena es una destroza suelas, así que siempre y cuando no sean zapatillas (que la resisten mejor) no lleves nada que sea nuevo o que te guste mucho mucho mucho.
Zapatillas sin calcetines. Aunque el Devor Olor haya sido inventado y funcione, da igual. Las deportivas siempre con calcetín (para eso están los calcetines taloneros, que no se ven pero actúan).
Pies sin arreglar. Lo sé, soy muy pesada. Pero es que los veo todos los días en la calle. Si llevamos los pies al aire han de ir impecables. Impecables no significa sólo con uñas pintadas. Significa impecable, limpio, arreglado, perfecto. Si no es así, entonces tápalos. Llevar unos pies estropeados y asquerosillos al aire es como llevar las muelas llenas de caries en la mano, enseñándoselas a todo el mundo. El efecto es igual de repulsivo.

Lo encontrarás en: el vestido es de Zara TRF. El cinturón, de Blanco.

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