Muchas flores


A lo largo del verano que ya se ha ido y que cada vez resulta más lejano, hemos ido viendo cómo las flores en sus diversas versiones se adueñaban de prendas y complementos. Cómo se fueron convirtiendo en tímidas protagonistas de nuestros estilismos playeros. Ahora que ha llegado el otoño y que ya estamos inmersas en él, vemos que se resisten a marcharse y que vuelven dispuestas a quedarse con el estilo folk o inspiración rusa que ya hace algunas temporadas había resultado tendencia fuerte.

De todas sus versiones, la más versátil (como sucede también con el tartán y estampado de cuadros) es la de los foulard. Cansa menos y resulta más rentable porque podemos reciclarlo una y otra vez sin hacernos demasiado vistas. Un pañuelo de estampado floral nos sacará más de un apuro. Veamos algunas de sus múltiples aplicaciones:

  1. Como complemento de estilismo cotidiano-laboral: magnífico sobre un vestido liso, de corte túnica, sencillo. O corte saco: flojo en cintura y ceñido en rodillas. Con unas botas o unas bailarinas. Si además llevo el pelo recogido con una coleta baja y raya al medio, todavía mejor.
  2. Como complemento de estilismo arregladito para eventos varios: con una blazier y una camiseta de estampado original, pitillos negros y zapato jazz plano. Con una blazier, camisa blanca masculina y falda abullonada y botas planas.
  3. Como complemento de estilismos invernales: con un abrigo de paño o un anorak acolchado para fríos y lluvias intensas. Botas de goma y vestido de lana. El pañuelo en la cabeza, anudado delante, bajo la barbilla.

Como resulta un acompañante silencioso de otras prendas no se verá repetitivo, pero al mismo tiempo nos dará un toque de distinción y de originalidad. Lo mejor de todo, es que se adaptará a nuestro estilo, sea el que sea, sin obligarnos a sentirnos incómodas ni disfrazadas de algún look visto en revistas de tendencia. De ésas que tanto nos gustan a todas.

Seguid tan guapas.

No se te ocurra: utilizar pashminas o foulard de esos de algodón con sus flequitos. Están muy bien como recurso armarístico para fríos varios, pero no les des un uso que no tienen. Es decir, no las conviertas en protegonista porque no tienen nada de especial. Además, este año hay múltiples variedades sin tener que caer siempre en el mismo objeto.
El mezcladillo. En las revistas queda muy bien eso de rombos + flores + cuadros. Pero seamos realistas y críticas con el espejo. Es muy difícil conseguir la armonía y el equilibrio. Hace falta un estilo propio muy marcado y eso sólo lo tienen algunas.
Las botas de agua para ir a trabajar. Está claro que depende de a qué te dediques y en dónde trabajes. Pero no te pases con informalismos si no vienen a cuento.
Las botas de agua con dibujitos varios. El día que aparecieron en el mercado tuvieron su gracia, pero es que ya están muy vistas. Donde estén unas Hunter lisitas, que se quiten los estampaditos de goma. Siempre y cuando tengas más de 16 años, claro.

Lo encontrarás en: la blazier es de Zara. El pañuelo, de Massimo Dutti.

P.D. Queridas/os siento mucho no poder contestaros a vuestros comentarios, lo que no quiere decir que no los lea. Los leo y los tengo muy en cuenta, pero el tiempo últimamente no está siendo muy condescendiente conmigo. Espero que me comprendáis. Mil besos, hermosas/os.

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