Felicidad

No es que me vaya a poner a hacer dúo con Albano para rememorar aquéllos tiempos con Romina. Ni mi voz ni mi escasa melena me lo permitirían. Ni mis vecinos, dicho sea de paso. El asunto es cuestión es que Nimenos me ha nominado (esto cada vez se parece más a la casa de Gran Hermano o a un anuncio de ING Direct) a un meme de la felicidad y el bienestar. A mí esto de ser feliz me gusta bastante, la verdad.

Para ser felices despacio, de paseo, mirando escaparates y tomando un café en una terraza mirando los zapatos de la gente para imaginar sus vidas, recomiendo un look muy cómodo, compuesto de una camiseta amplia, de algodón orgánico (muy calentito y con un tacto peculiar, confortable) combinada con un pantalón pitillo de color blanco, para ponerle un poquito de luz al otoño que se nos invierniza por momentos. Cierro con maxicardigan de punto grueso en color negro o con un chaquetón capa, si hace más frío. Además de un sombrero tipo borsalino, en fieltro. En los pies, oxford planos de cordones o unos zapato-botín de ante y color negro. El bolso, cómodo: por ejemplo, uno de colgar al hombro, largo, estilo zurrón. En Misako y H&M hay auténticas gangas. Y si lo queréis bueno, los de Malababa son siempre un acierto.

Así vestida, me lanzo a desnudaros las seis cosas sin importancia que me hacen feliz:

  1. La felicidad en sí misma, y valga la redundancia. Ya sé que no se debe poner la palabra a definir en la definición, pero es la mejor manera de expresarlo. Me gustan esos momentos sentada en el sofá en los que me siento plenamente bien con mi vida. Por mucho que las cosas se puedan complicar, o haya problemas, siempre hay algo que me hace pensar que soy feliz con la vida que llevo. Como acariciarle el pelo a mi chatín. Y no, no es mi gato.
  2. Las mañanas de domingo soleado en invierno, metida en cama después de desayunar. Leyendo, con la luz del sur entrando por la ventana y mis sábanas blancas, de algodón.
  3. Mi gente. Que las personas a las que quiero estén bien y me lo cuenten. Compartir su alegría y su felicidad hace que me contagie de la belleza de esos momentos.
  4. De repente un olor que me transporte a otro momento, a otra persona, así de manera inesperada. Y es que me hace viajar al pasado, por un instante revivo situaciones antiguas y eso me encanta.
  5. Saber que he vivido. Y sobre todo, que me queda mucho por vivir. Me he equivocado, he acertado, hay cosas que si volviera a nacer haría de otra manera o aprovecharía más… pero he vivido, he viajado, he conocido gente, he aprendido a atreverme a hacer lo que soñaba. Me ha costado lo suyo, por eso que creo que me hace feliz, porque ha sido un proceso con todas sus partes. Buenas, malas y horribles. Que la vida nunca es un camino de rosas.
  6. Muchas más, como los proyectos acabados, regalar y que me regalen, cantar todas las canciones que salen en la radio (ya conocéis mi facilidad para aprenderme rápido las letras) y sobre todo, los tres lugares que han marcado mi existencia, en los que viví/vivo y en los que he aprendido a ser lo que soy ahora: Galicia, París y Sevilla. Estar/volver a ellos siempre me hace feliz.

Ya está. Así de sencillo.

Me olvidaba de algo que también me hace feliz. Que sigáis tan guapas.

No se te ocurra: lamentarte, amargarte, compadecerte porque tu vida es un asco y un horror y fulanito de tal te trata como una basura. Salvo excepciones, somos dueñas de nuestra vida y decidimos cuál es el rumbo que queremos tomar. Plántate cara a ti misma para poder plantársela a los demás.
Deprimirte por tonterías. Si tienes celulitis no te empeñes en mirarte al espejo una y otra vez para verla. Sí, desgraciadamente sigue ahí, pero no puede condicionar tu vida. Déjala tranquila, que se expanda. A lo mejor algún día se cansa y desaparece (por desear, que no quede).
Los sombreros de paja, tipo panamá. Estamos más cerca del invierno que del verano, así que déjalos reposar hasta el año que viene.
Poner un cinturón ancho, a la cintura, con este tipo de camisetas. El truco es aprovecharse de que son grandes, no ceñirlas. Que se lleven los cinturones estilo fajín, está bien. Pero no para ponerlos hasta con el pijama.
Los calentadores. Vale, no vienen a cuento con esto, pero ni se te ocurran. La única utilidad que tienen es en una clase de danza. Para nada más.
Pendientes de aro, o estilo flamenca. No pegan en absoluto con este look. Con los pendientes tipo flamenca pasa como con los fajines. No van con todo, déjalos para estilismos de fiesta o para lo que son: la feria.
Camisetas mega-amplias con pantalones harem. Cuidado: no creo que tu intención sea simular sacos de patatas o camas sin hacer. Cuando ya hay pliegues y volúmenes, tenemos que contrarrestarlos de alguna manera para lograr un equilibrio.

Lo encontrarás en: la camiseta de algodón orgánico es de Zara. El pitillo blanco de algodón elástico, de Bershka.

Compartir:

Share on facebook
Share on twitter
Share on linkedin
Share on email
Share on whatsapp
SUSCRÍBETE AL CONTENIDO PREMIUM DE EL ESTILARIO

Privilegio Estilario

Privilegio Estilario es la suscripción Premium para acceder a contenido exclusivo de El Estilario y formar parte de un área privada y especial en la que solo tú eres la protagonista.

Material 100% exclusivo y preferente.