El chacachá del tren

Conocer otras ciudades, países o culturas es sumamente enriquecedor. Entrar en contacto con otras maneras de ver (y de entender) la vida supone un ejercicio mental muy útil que nos sirve para entender a los demás y para autocomprendernos. Y además, al viajar desconectamos y nos relajamos.

Existen infinitas maneras de viajar. El interraíl es una de ellas. Permite conocer varias ciudades de un tour previamente definido, utilizando el tren como medio de transporte. Apto para intrépidos, comporta una combinación de turismo y aventura que provoca que los días de vacaciones se vivan de una manera intensa. Quizás la falta de horas de sueño, la incomodidad de los trenes, los mosquitos o el calor puedan ser un problema. Pero no la maleta. Veamos entonces, cómo organizar la maleta adecuada para un viaje de interraíl.

Antes de nada es fundamental saber cuántos días estaremos fuera de casa y la climatología del lugar que vamos a visitar. Si es habitualmente lluvioso (como Centroeuropa), no puedo olvidarme un trench deportivo para la lluvia, ni tampoco un par de zapatos cerrados (sean deportivas, sean bailarinas). Si suele hacer calor (como en el Mediterráneo) y además humedad, mejor tejidos naturales, pantalones cortos y alguna chaqueta de punto. Siempre calibrando días y lugar, barajemos opciones genéricas:

  1. La maleta. Será nuestra compañera incansable de viaje. Serán muchas las veces que tengamos que hacerla, deshacerla, subirla y bajarla. Por lo que recomiendo no llenarla demasiado (por operatividad) y sobre todo, que nos resulte cómodo cargar (y movernos) con ella. Si nos decantamos por una mochila a la espalda, cuida que no sea excesivamente grande porque se convertirá en una pesadilla. Mejor una maleta troley pequeña, de las que cabrían en el cajetín de un avión.
  2. El contenido. La ropa mejor de tejidos naturales y sobre todo, transformable y combinable. Para ello recomiendo:
  • camisetas de algodón
  • pantalón vaquero
  • bermudas o corsarios (short para quien le guste)
  • una falda de algodón como las de Skunk Funk
  • un par de vestidos cortos de corte informal
  • sandalias romanas o en corte T
  • deportivas estilo All Stars o Gola
  • un par de chaquetas de punto (una larga y otra corta)
  • un trench deportivo
  • un paraguas plegable
  • un bolso bandolera no demasiado grande
  • un bolso bandolera pequeñito por si salimos a cenar o a tomar una copa
  • un par de maxipulseras
  • un par de pendientes bonitos, grandes
  • un maxicinturón
  • un foulard o pashmina grande
  • si no puedo vivir sin ellos… un par de tacones
  • un colgante de cadena, largo, como los de Malababa

Con esto, tenemos multitud de opciones. Por ejemplo:

  1. Para tomar el avión rumbo a nuestro destino, podemos llevar los vaqueros (que ocupan bastante en la maleta), deportivas (ídem), camiseta de algodón, cardigan y pashmina (para mitigar los asesinos aires acondicionados de los aviones). Y el bolso bandolera.
  2. Para el día a día jugaré con las camisetas de algodón combinadas con las bermudas o con la falda. O con los vaqueros y el trench, en función del clima. El minivestido con vaqueros o bermudas y el cinturón a la cadera, puede ser otra alternativa.
  3. Si me quiero arreglar, el vestido. Con los vaqueros y tacones, o solo con las sandalias en T y el cardigan largo. El bolsito pequeño que he metido, maxipulseras y pendientes grandes.

Fundamental simplificar la maleta al máximo. Las horas de las que dispongamos es mejor dedicárselas a la ciudad en cuestión, no a la réplica de nuestro armario que nos hemos llevado con nosostras.

Seguid tan guapas.

No se te ocurra: pasarte con la maleta. De nada va a servir, en un viaje de este tipo, llenarla hasta los topes. Lo habitual es pasarse la mayor parte del tiempo en la calle y los albergues tampoco son el mejor sitio para relajarse después de un día agotador visitando monumentos. Y lo más probable es que te pases el día de un sitio a otro enlazando visitas con comidas y cenas, sin tiempo a cambiarte tanto como esperas. Así que mejor poquitas cosas, cómodas e informales, que seguro te pondrás. Y ni pensarlo más de una maleta… que Piquer sólo hubo una.
Colección de tacones. Pienso que es bastante improbable que te pongas un par como para meter más de uno. Caminar bajo el sol o la lluvia, con una maleta por compañera, durmiendo en trenes o en albergues compartiendo habitación con 8 personas más no te dejará demasiadas ganas de encaramarte todas las noches.
Todos tus bolsos, ni siquiera un maxibolso ideal que te compraste esta temporada. Lo vas a maltratar bastante. El truco en estos casos es mantener un informal chic. Así que busca un bolso cómodo, mejor en bandolera para que te deje las manos libres y no castigue tu espalda.
El maletín de la Señorita Pepis. Mete el maquillaje que vayas a usar. Nada de mega estuche Dior con todas las sombras del mercado. Con un corrector, polvos de sol, blush, máscara de pestañas, khol, una sombra y un gloss será suficiente. Lo mismo con el resto de potingues varios. Gel, champú y crema hidratante. Si no te has puesto el anticelulítico el resto del año, estos días te aseguro que tampoco te lo pondrás.
Prendas delicadas. No hay plancha. Así que mete prendas todoterreno que no sufran por estar tiempo en una maleta, sentarte en el suelo, dormir en un tren, etc.

Lo encontrarás en: la camiseta-minivestido de algodón es de American Vintage. Las bermudas-corsaire son de Zara.

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