De entre las aguas

A finales de año (en noviembre y después en diciembre) llegarán dos nuevas incorporaciones a mi familia: dos sobrinos. De uno de ellos, que ya tiene incluso nombre, seré la orgullosa madrina. Perdonad que me limpie la babita. En este mismo momento de amor de tía se encuentra una visitante anónima de este blog, que la semana pasada dejaba un comentario pidiendo ayuda para el bautizo de su sobrino, que se celebraría casi de inmediato. No conozco ni su edad ni el lugar de celebración, así que centraremos esta entrada en propuestas varias para acudir de invitada a un bautizo.

Una celebración de este tipo es esencialmente familiar, con lo que elegir el vestuario con mesura será la clave. Las opciones son tan variadas como los estilos, entre ellas:

  1. La clásica: una falda lady, en color crudo; con una blusa de seda amplia o un twin set si el tiempo está más rebelde; y un salón de punta redonda, alto (como la maravilla en color maquillaje de Uterqüe). Una cartera de mano y si tengo el cabello largo, en una coleta alta.
  2. La sencilla: no porque vayamos a ir menos arregladas, sino porque es la más fácil de elegir, la más rápida pero no por ello menos eficiente. Se trata de un vestido. Si es en verano, un vestido sin mangas o de tirantes con una chaquetilla fina, entallado y de largo bajo la rodilla con unos zapatos muy altos y labios rojos. Un bonito peinado en ondas para enriquecer el estilismo.
  3. La cómoda: un pantalón ancho, de seda con una blusa halter con lazada al cuello y un brazalete.
  4. La diferente: un mono de raso de seda anudado al cuello, también corte halter, con unas sandalias de tiras anchas y plataforma delantera. El cabello suelto, ligeramente ondulado; y una gran anillo en el dedo índice.

Con la alegría que supone participar de estos momentos, resulta más que sencillo vestirse: nuestra cara estará radiante, y ése es el mejor complemento.

No se te ocurra: unos pantalones harem. Que sí, que ya hemos visto que son muy ponibles, pero no confundamos momentos.
Acudir en shorts o minifaldas. Pero pero pero ¿qué tipo de broma es ésa?
Extraarreglarse como si estuvieras en una fiesta de Gunilla von Bismarck en la época dorada de Marbella. Nada de lúrex, lentejuelas brilladoras, charoles en movimiento, gasas excesivas y metalizados varios.
Maquillaje brillante o moreno extremo. No te pongas como una mujertizón porque está absolutamente demodé. Las pieles tienden a ser cada vez más claras.
Acudir hiperinformal. A no ser que el bautizo sea muy extrafamiliar, en petit comité o algo muy de puertas para adentro, es una ocasión para celebrar que hay que acompañar con la vestimenta. Ni por exceso ni por defecto.
Ir en vaqueros. Que sí, que son muy cómodos. Pero no valen para todo. A ver si te vas a creer que son el Cillit Bang.
Una blazier. No es el momento. Son ideales de look diario, para sofisticar un estilismo, para el trabajo, para la noche… pero no les metas también los eventos formalitos.

Lo encontrarás en: el conjunto de la izquierda es de Pink Soda. El vestido de la derecha, de Trucco.

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