Cuánta vida

Con esta canción de Pastora mi blog vuelve a la vida. Aunque las mudanzas son largas y duraderas en el tiempo y el espacio, lo peor ya está hecho. Así que poco a poco volvemos a la normalidad, que ya era hora de dedicaros el tiempo que os merecéis.

Si hablamos de vida, y mucha, nos viene a colación la que tiene un vestido negro. Por descontado es junto a una camisa blanca y a unos vaqueros, la pieza elemental en nuestro fondo de armario. Tiene mucha vida por su enorme versatilidad, por la cantidad de diferentes opciones de combinaciones posibles que tiene. Vamos a ver algunas, diferentes entre sí, para sacarle el máximo partido a un vestido negro:

  1. La formal: para un evento es el recurso ideal. Lo combinamos con unas medias tupidas y un zapato de color más un abrigo de buen corte y asunto resuelto. Fundamental en estos casos mantener la sobriedad dejando que sea sólo un elemento el que destaque sobre los demás, como un broche o lo dicho, un zapato de color, de ante y taconazo. Incluso o un buen y bonito bolso de mano.
  2. La intermedia: es la que sirve para un evento algo más informal o para un día a día más atrevido. Para ello, combinaremos nuestro vestido con calcetines altos, bajo la rodilla. Con sandalias o zapato. Para informalizarlo, puedo ponerme una cazadora estilo Perfecto o una biker. Para opciones más naïf, con un abrigo de corte recto y cuellos claudine. Con una Lulaila le daré el toque buscado.
  3. La arriesgada: consiste en romper con los tópicos del vestido negro y llevarlo al extremo. Como combinándolo con unas botas estilo motero, y si me atrevo, sin medias. Un foulard estrecho y largo y una chaqueta de punto grueso, larga. y ahora que llega el buen tiempo, recuperando la cazadora vaquera de los pasados 90.

Lo ideal en estos momentos tan extraños es hacerse con prendas camaleónicas, que nos permitan cambiar de estilo sólo a través de los aderezos que elijamos.

Seguid tan guapas.

No se te ocurra: las combinaciones extrañas de botas moteras y collares largos de perlas, por ejemplo. Para una editorial de moda puede ser excelente idea, pero para la mujer real, es arriesgado. O eres Agyness u olvídate de mezclas raritas.
El vestido negro eterno. Que sea un básico no significa que no puedas renovarlo. El tema pelotillas queda bastante antiéstetico.
Pasarte. Un vestido negro es per se, maravilloso (claro, siempre que el corte y el tejido acompañen) así que no te empeñes en zapatos de colores, medias de colores, abrigos de colores y todo tipo de accesorios excesivos. Te lo comerás.
Vestido cutrones. Esto no quiere decir que tengas que comprarte obligatoriamente uno mega caro. Significa que tienes que aprender a valorar los tejidos y a elegir el de mejor calidad. No siempre el precio expresa este valor.

Lo encontrarás en: el vestido es deZara. El conjunto de la deerecha, de Masscob.

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