¿Cómo me lo pongo?: Que llueva arroz

Termina el verano pero no con él las bodas. Nunca deja de ser un momento maravilloso para iniciar una vida con alguien. Así es que Lusi en octubre, está invitada a compartir la felicidad de alguien. Eso sí, con el correspondiente quebradero de cabeza.

Su punto de partida son unos zapatos con plataforma delantera en color beig. Vamos a ver cómo los puede rentabilizar en esa boda de octubre, por la mañana:

  1. La opción acierto: es la más sencilla pero la que no falla. Con un vestido túnica, de seda en marrón chocolate. La media igualmente chocolate, y el abrigo también, de manera que sobresalga el zapato y una cartera de mano pequeña en tonos dorados. En el cabello, que puede ser un recogido despeinado, un pequeño tocado con alguna pluma de faisán como el TC002MAE de El Jardín de Lulaila. O bien encargarle uno de pequeñas plumas en beig.
  2. La opción tendencia: con un vestido de terciopelo. Sin mangas, ligeramente abullonado en los bajos y en negro y un gran broche. Con una torera-bolero y una limosnera de bolso. El cabello en un recogido semisuelto.
  3. La opción colorista: ataca al fucsia o al azulón en total color. Medias e incluso abrigo (si no, éste en beig, para descanso de la vista) en cualquiera de estos colores. Una coleta alta con el cabello muy retirado y unos guantes mini.
  4. La opción divertida: un vestido de flecos o mejor aún, de marabú. Un sautoir y medias tupidas negras. El abrigo de capa, abierto.

Aunque ahora nos parezca complicado, es necesario ponerse a pensar con mentalidad otoñal: el tiempo no perdona.

Besísimos.

No se te ocurra: mezclar el fucsia o el azulón con otros colores. O van uniformes o van total black más un pequeño detalle. En este caso, vamos a dejar solamente los zapatos.
Empezar con añadiduras extrañas como los flecos + plumas + brocados + terciopelos. Cuando te decantes por un material con personalidad como cualquiera de los que acabamos de leer, es importante dejarlo solito. Las mezclas exigen mucha experimentación y estilo.
Las medias dibujadas. Son gran tendencia y maravillosas, pero no para una boda de mañana.
Llevar una biker o una cazadora vaquera. De todo se ha visto, pero salvo que te lo pidan en la invitación: no lo hagas.
Las lentejuelas. Demasiado para una mañana de otoño.
Tirar el arroz a dos manos y a lo loco. Debería estar prohibido.
Cortarte porque crees que no podrás llevar un tocado. Todo es posible. Existen opciones muy sencillas. Y si no, atrévete con los tocados a medida: no son tan caros como piensas.
Los vestidos de terciopelo multicolores. Elígelos mejor de un único tono.
Ir de blanco y plumas. Y cómprate un ramito de paso, anda.

Lo encontrarás en: los zapatos de Lusi son de Mango. El vestido de la derecha, de Hoss Intropia, cuya nueva colección puedes disfrutar en la tienda de Lina Escalante.

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