¿Cómo me lo pongo?: De rockera a una boda

El eterno dilema de ir de negro a una boda. Que si se puede, o se debe o no. Si no sobrepasas los 40, puedes ir perfectamente de negro. Si tienes más de 40, también puedes ir si no eres una invitada muy allegada a los novios. No es recomendable el negro a partir de esta edad porque supone un extra de sobriedad que quizás no te favorezca. Pero el protocolo ya es más blandito con eso del color negro y no pasa nada porque vayas de negro. Mayte tiene una boda en abril, con bastante fresquito. Tiene un vestido negro y quiere darle un punto rockero.

El vestido de Mayte es de corte lady, sin mangas. Negro, quiere combinarlo con unos zapatos negros. Y le gustaría llevar una cazadora de piel negra. El tema está en que la cazadora negra no es la prenda adecuada para una boda. Por mucho que le queramos dar un aire más canalla al vestido, una cazadora de cuero no se lleva a una boda. Vamos a intentar domar el aire lady, pero de otro modo.

Lo primero, es meter algo de color al conjunto. Si el vestido es negro, las medias son negras, y los zapatos también, buscaremos una chaqueta y una cartera de mano en color. Por ejemplo:

  • Con un clutch rígido, en color ciclamen o fucsia. Con algún detalle, como un cierre diferente. Un abrigo en bicolor, de mangas en piel, y escote a la caja. Peinado recogido, con ondas al agua, y una horquilla en fucsia.
  • Con un blazer de lentejuelas en oro viejo y cartera de mano de piel blanda en color topo. Cabello suelto, peinado con onda.
  • Con una chaqueta de pelo rizado, tipo cordero, en color verde, y cartera de mano en dorado. Cabello recogido tirante.

El maquillaje jugará un papel superimportante. Con una piel limpia y labios protagonistas, para radicalizar aún más el vestido. ¿Qué tal en fucsia?

Seguid tan guapas.



No se te ocurra: hemos dicho no a una cazadora, pero también diremos no a las botas. Nada de botas, ni siquiera de media caña. Tampoco zapato abotinado. Es una boda, mantengamos siempre la línea festiva de la misma. Tiene que diferenciarse de cualquier sábado que nos arreglemos. Aunque el vestido sea apto para ambos momentos.

El abrigo tampoco vale el que llevas cada día con los vaqueros. Primero, porque se verá viejito y estropeado. Segundo, porque los tejidos cantan mucho cuando no son festivos. Que sea algo aparente.

Ojito con las gabardinas. Tampoco es el momento de llevarlas.

Apuesta por los pendientes grandes, o un anillo increíble. También son geniales los brazaletes anchos. Pero siempre de una calidad aceptable. Plastiquismos no. Esos collares baberos que simulan las joyas de Liz Taylor pero con el más tremendo plastiquete, no se llevan a una boda. Salvo que den el pego, claro.

Lo encontrarás en: el vestido de Mayte es de Blanco. El clutch, de Parfois.

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