A cara descubierta

Creo que en este blog nunca antes había enseñado la cara. Pero hoy lo haré, para ir acostumbrándome y calentando motores ante lo que se avecina el lunes. Porque el lunes, en Mi día B, comenzaré a enseñar más tema sobre la boda, entre lo que está el maquillaje y complementos varios. Así que valga hoy como para ir perdiendo la vergüenza.

Últimamente la temática recurrente son las bodas. Recibo correos diarios pidiendo consejo sobre cómo acudir a una (algunos con prisa en extremo…) Pero a mí también me tocan. De hecho, la última fue la noche del mismo día en el que llegamos de nuestro viaje de novios.

Como no sabíamos en qué estado llegaríamos, dejamos la decisión de acudir para el mismo día de la boda. Para una mujer eso es pelín atentado con inmolación. Pero seleccionando alguno de los vestidos de esos que siempre tenemos en el armario y adornándolo con complementos adecuados, se puede salir del paso sin tener la sensación de que estamos repitiendo algo que ya hemos lucido en alguna otra ocasión.

La boda fue en la costa, en una playa de Cádiz. No en la arena, pero ambientada en ella. Así que elegí un vestido de Pedro del Hierro, largo, de seda. Estampado y de escote cruzado. Con un cinturón fino, del mismo tejido para abullonarlo en la cintura (no ceñido como aparece en la foto). Sandalias de tacón alto en crudo y cartera de mano de rafia fucsia.

El punto sin duda, lo puso el tocado. Una sencilla diadema de tul fucsia. Me recogí el cabello en un moño de horquillas, muy informal, y la diadema la coloqué a modo bandeau. Para reforzar el aire años 70 que tiene el tejido y la caída.

Una solución genial si tampoco hay tiempo de ir a la peluquería. O si la boda es en algún lugar en el que no conoces a las peluqueras y corres peligro al arriesgarte (como me pasó en la anterior boda a la que llevé este vestido, justamente). Es la solución perfecta ya que el tocado (que se puede colocar una misma al no llevar agarres) capta toda la atención y el peinado no es ya tan importante.

El resultado, fue éste:

qué modosita que soy. Una santa, vamos. Otro tema: había muchísima humedad… ¡la diadema también me salvó la vida en eso!


Una manera muy cómoda y rápida de solucionar una boda a ultimísima hora, gracias a un modo diferente de colocar una diadema.

¿Os gusta la diadema que se puede llevar como bandeau? Pues las hay de tres colores diferentes: en fucsia, verde y dorado. Todas, aquí.

Seguid tan guapas.

P.D. Por cierto, hoy es mi cumpleaños. Cava para todos desde aquí.

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